La muerte de María Victoria De La Mota, esposa del golfista Emilio Domínguez, tras contraer dengue, aún genera conmoción en el mundo del deporte. Horas después del sepelio, Lis Claverie, madre de la joven, utilizó su cuenta de Facebook para despedir a su hija a través de un poema del escritor Miguel Hernández.
Victoria fue despedida el pasado domingo en el Jardín del Recuerdo de San Luis, provincia en la que residía la pareja junto a sus dos hijos. En medio de un profundo dolor, la mamá de la mujer de 33 años publicó un mensaje en sus redes sociales.

En un sentido posteo, la mujer encabezó la publicación con la frase “Mi pequeña hija ha muerto” para luego subir el texto completo de “Lis Claverie“, obra que el dramaturgo español dedicó a su amigo de la ciudad de Orihuela, luego de su repentina muerte.
El poema completo de la mamá de María Victoria de La Mota Claverie
Mi hija pequeña ha muerto.
Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañera del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas y órganos, mi dolor sin instrumento, a las desalentadas amapolas, daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie y sin consuelo voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte, el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes, sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes, quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas, y tu sangre se irá a cada lado disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado, llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañera del alma, compañera…
Cómo fueron las últimas horas de María Victoria
María Victoria De La Mota Claverie falleció en la madrugada del sábado a sus 33 años a causa del dengue.
La esposa de Emilio Domínguez comenzó a manifestar síntomas de dengue el pasado lunes 25 de marzo y buscó atención médica en una clínica porteña donde recibió tratamiento para la deshidratación, pero no se le diagnosticó la enfermedad y fue dada de alta.
Después de sentirse mejor durante algunos días, María Victoria decidió viajar a San Luis para descansar, donde tiene familia que podría cuidar de sus dos hijos, Constantino e Hipólito.
Sin embargo, al llegar el jueves a la provincia vecina, sufrió un desmayo al bajarse del auto, lo que la llevó a buscar atención médica de urgencia.
A pesar de ser una persona sana y deportista, De la Mota experimentó un rápido deterioro en su salud. Fue trasladada de urgencia al hospital Ramón Carrillo, donde sufrió varios síncopes y paros cardiorrespiratorios, falleciendo en la madrugada del sábado.
