Gerardo Casella era una de las tres víctimas oriundas de Uruguay que perdió la vida en el alud que cayó sobre su habitación en un hotel de Bariloche. Jubilado bancario, tenía planeado viajar a la Patagonia argentina en 2020 cuando la suerte le sonrió, pero tuvo que postergar esas soñadas vacaciones debido a la pandemia.
Ese mismo año, Casella -de 67 años- compró un billete entero del Gordo de Fin de Año y acertó el primer premio. Se había ganado 4,5 millones de dólares.
“Lo invirtió todo en casas. Siguió viviendo igual. Una persona que se daba con todo el mundo y le gustaba ir a los remates”, contó un vecino al diario El País, de Uruguay. Y agregó: “Casella tuvo esa suerte y ahora esa desgracia. Como que la vida te da y te quita”.
Casado con Alba González Giovanelli, la pareja vivía en la ciudad de Florida, cerca de Piriápolis. Pasó la pandemia y el matrimonio uruguayo comenzó a planificar su viaje a Bariloche y para ello invitaron a Víctor González Giovanelli -de 42 años- y a Ana María Marturet, concuñados de Casella.
“Era un buen tipo, tranquilo, servicial”, lo describió un vecino a González Giovanelli, que vivía en Piriápolis. Su mujer, Ana María, se encuentra internada y es una de las sobrevivientes.
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Ya en el sur argentino, la pareja se mostraba a través de las redes sociales en las postales con nieve en el cerro Chapelco, en San Martín de los Andes. Esto ocurrió el sábado y los dos matrimonios disfrutaban de los beneficios de estar en un destino soñado de invierno.
Pero el lunes sobrevino la tragedia. Se habían alojado al mediodía en el complejo Villa Huinid, a 2,5 kilómetros del centro de Bariloche. El hotel donde se hospedaron estaba a las espaldas del cerro Otto, uno de los principales atractivos de la región puesto que en las cercanías hay telesillas para ir a la cima y contemplar el panorama. Sus habitaciones contiguas daban a la ladera.
Minutos después de las 18, se produjo el desplazamiento de barro, piedra, árboles y agua, rompió la contención y entró violentamente a las habitaciones de los turistas extranjeros. Las intensas lluvias fueron parte de la causa del desmoronamiento.
El alud llenó por completo los cuartos, cruzó el pasillo e ingresó a las habitaciones que estaban enfrente.
