La inversión en ladrillos fue históricamente uno de los refugios más seguros de los argentinos. Sin embargo, la falta de ahorro suficiente y las barreras de entrada dejaron a muchos afuera del negocio. En este contexto, el crowdfunding inmobiliario surge como una alternativa para que pequeños ahorristas puedan participar en desarrollos de forma accesible.
Según plataformas especializadas, el primer paso es el ahorro: destinar cada mes al menos un 10% de los ingresos para armar un colchón de capital. El segundo es proteger ese dinero de la inflación, invirtiéndolo en lugar de dejarlo inmovilizado. Y el tercero es diversificar, es decir, no concentrar todo en un solo activo.
“El ahorro, la inflación y la diversificación son la base de cualquier estrategia financiera”, explica Rodrigo Muñoz, COO del portal Sumar Inversión.
Riesgo, plazo, liquidez y rentabilidad
Toda inversión conlleva un nivel de riesgo. La clave, aseguran los especialistas, es conocer la propia tolerancia. Existen alternativas de bajo riesgo, como plazos fijos o bonos, y otras más volátiles, como acciones o criptomonedas.
Otros factores a evaluar son:
- Plazo: corto, mediano o largo, según los objetivos del ahorrista.
- Liquidez: qué tan rápido puede convertirse la inversión en dinero disponible.
- Rentabilidad: la ganancia esperada, que suele ser mayor cuando aumenta el riesgo.
El modelo de crowdfunding inmobiliario permite ingresar con montos reducidos en proyectos estratégicos. Los ahorristas participan colectivamente en desarrollos y diversifican su cartera con un activo tangible como respaldo.
