El papa Benedicto XVI aceptó ayer la renuncia como obispo castrense de monseñor Antonio Baseotto, de quien el presidente Néstor Kirchner desconoció su autoridad en el 2005 y pidió su remoción por una cita evangélica que interpretó como apología de la dictadura militar. El pontífice dispuso, además, que monseñor Pedro Candia, actual vicario general, quede al frente del gobierno pastoral de la diócesis castrense hasta la designación del nuevo obispo. El Vaticano y el Gobierno deberán acordar ahora el nombre del sucesor de Baseotto, quien recién presentó su dimisión el 4 de abril al alcanzar el límite de edad que establece el Código de Derecho Canónico.
En marzo del 2005, el presidente Kirchner firmó un decreto que desconocía su autoridad y le quitaba el rango de subsecretario de Estado y una asignación mensual de 5.000 pesos. No obstante, Baseotto siguió hasta hoy en funciones pastorales en unidades militares. Todavía no hay un candidato firme a la sede eclesiástica castrense, aunque monseñor Adriano Bernardini tendría a priori la venía del Gobierno nacional.
