El juez federal Ariel Lijo se presentará este miércoles en la Cámara de Senadores para defender su postulación para la Corte Suprema de Justicia, mientras que la semana próxima será el turno del otro candidato, Manuel García Mansilla
Tanto Lijo como García Mansilla -que buscarán ocupar los lugares de Elena Higthon de Nolasco y Juan Carlos Maqueda– podrán defender y responder a las impugnaciones que recibieron sus respectivas postulaciones. También, se presentarán los avales y adhesiones a sus ingresos al máximo órgano de Justicia del país.
La defensa de Lijo será en la comisión de Acuerdos de la Cámara Alta. La presidenta de la misma, Guadalupe Tagliaferri (PRO) leerá el mensaje por el cual el Poder Ejecutivo solicita acuerdo para designarlo como juez de la Corte Suprema, en reemplazo de Highton de Nolasco.
Luego, pondrá en conocimiento el currículum del juez federal, como sus impugnaciones, los avales y las observaciones a su candidatura. Posteriormente Lijo responderá preguntas.
La semana que viene, García Mansilla se someterá al mismo procedimiento en el mismo lugar. La única diferencia que es que el expediente del actual decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Austral apunta a reemplazar al juez Maqueda, quien dejará su lugar en diciembre de este año.
Las impugnaciones a Ariel Lijo
Desde que se presentó la postulación de Ariel Lijo como posible ingresante a la Corte Suprema, en la comisión de Acuerdo, ingresaron 34 impugnaciones y apenas 13 adhesiones. Mientras que García Mansilla tuvo 22 rechazos y tan solo cinco avales.
Pero sin dudas que el principal apuntado por el arco político y colegios de abogados es el propio Lijo. La Federación Argentina de Colegio de Abogados (FACA) impugnó su candidatura, no solo argumentando cuestiones vinculadas con la ética, sino además que resaltaron que “es penalista y dicha materia no es propia de la Corte Suprema de Justicia, cuya función principal es asegurar el cumplimiento de la Constitución y no la competencia ordinaria“.
Mientras que en la Coalición Cívica, que lidera Elisa Carrió, también se manifestaron en contra de Lijo, en el que remarcaron “su falta de ética e independencia en su desempeño como juez federal, el candidato no reúne las cualidades exigidas para ocupar la más alta magistratura de la Nación. Se suman también una serie de inconsistencias patrimoniales que evidenciarían un posible enriquecimiento ilícito del candidato”.
A la negativa de la Coalición Cívica también el de algunos legisladores nacionales de la UCR, PRO y hasta de la propia Libertad Avanza. Uno de ellos fue el del senador Francisco Paoltroni, el dirigente libertario publicó en sus redes sociales que el país se divide en dos: “los que apoyan la candidatura de Lijo a la Corte Suprema y los que no”.
En su publicación, Paoltroni remarcó que “su pasado genera controversia y desconfianza. Para muchos, Lijo no representa una garantía de justicia ni un cambio positivo en el sistema judicial argentino. Quienes aspiramos a una Argentina distinta, basada en transparencia y ética, vemos en su posible nombramiento un retroceso en la lucha por una justicia imparcial y confiable. La Corte Suprema merece figuras intachables, no cuestionadas”. Cerró con un hashtag #LijoNo.
Avales llamativos
Pero Lijo consiguió una serie de avales de diferentes organizaciones para su postulación. Entre ellos aparece el de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) como el de las Abuelas de Plaza de Mayo.
La Unión de Empleados de la Justicia Nacional (UEJN) y la Asociación de Jueces y Juezas Federales de la República Argentina también dieron su visto bueno.
La DAIA expresó que Lijo “demostró en todos los ámbitos un desempeño destacado, compromiso y seriedad, a los que se suman sus cualidades personales y morales”. Mientras que las Abuelas de Plaza de Mayo pusieron en valor la labor del juez Lijo en dos causas donde fueron querellantes: la causa de apropiación de Jorge Martínez Aranda y Laura de Sanctis Ovando.
