El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el pasado 2 de abril de 2025 una Orden Ejecutiva que implementa un esquema de aranceles adicionales a las importaciones de bienes provenientes de todos los países, incluida la Argentina.

La medida, que se aplicará en dos etapas —aranceles básicos desde el 5 de abril y aranceles recíprocos desde el 9 del mismo mes— marca un giro contundente en la política comercial estadounidense, con consecuencias directas para la economía argentina.

En base a lo ocurrido, los empresarios argentinos de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) analizaron las implicancias y los escenarios que se abren para Argentina tras la medida de Donald Trump.

¿Qué significa esta medida para Argentina?

Argentina fue incluida dentro del régimen de arancel básico, con una alícuota general del 10%, lo que significa que no se le aplicarán las tarifas más altas (que pueden alcanzar hasta el 50%). Este porcentaje se suma a los aranceles ya vigentes: por ejemplo, si antes un producto argentino ingresaba a EE.UU. con una tasa del 4,6%, ahora lo hace con un 14,6%.

El nuevo esquema se fundamenta en factores como el equilibrio comercial bilateral, la existencia de barreras no arancelarias y la percepción de falta de reciprocidad en las relaciones económicas. Así lo establece el informe de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), publicado el 31 de marzo, donde se señala a la Argentina como uno de los países con mayores restricciones para los productos estadounidenses.

Productos alcanzados y exenciones

Los aranceles se aplican únicamente sobre el valor no estadounidense de los bienes, siempre que al menos el 20% de su contenido provenga de EE.UU. Quedan exentos productos como donaciones, obras de arte, material informativo, artículos de acero y aluminio ya alcanzados por la Sección 232, ciertos minerales críticos, productos farmacéuticos y semiconductores.

La Orden Ejecutiva permite a EE.UU. ajustar los aranceles en función del comportamiento comercial de los países socios: si se alinean con sus intereses estratégicos y económicos, pueden beneficiarse con reducciones o incluso llegar a un esquema de arancel cero. Esto abre una instancia de diálogo entre Argentina y Estados Unidos en el marco del Acuerdo Marco sobre Comercio e Inversiones (TIFA) firmado en 2016.

Según AmCham, esta negociación será clave para mejorar el acceso de los productos argentinos al mercado estadounidense, siempre que el país adopte para eliminar barreras y restricciones que actualmente limitan el comercio bilateral.

Las trabajos argentinas bajo la lupa

El informe de la USTR destaca una serie de obstáculos que EE.UU. considera prioritario resolver antes de revisar los aranceles:

  • Altos aranceles promedio , con unpromedio, con un marcado sesgo proteccionista: 13,4% en general, y hasta 31,8% consolidado ante la OMC.
  • Impuestos e impuestos anticipados a lasa las importaciones, que afectan la competitividad.
  • Restricciones al cambio de mercado y pagos al exterior , quey pagos al exterior, que encarecen las operaciones.
  • Prohibiciones y trabajos a bienes usados , como maquinaria, autopartes y equipos médicos.
  • Falta de protección a la propiedad intelectual , particularmente en los sectores farmacéutico y tecnológico.
  • Requisitos sanitarios y fitosanitarios complejos , que afectan el ingreso de productos agrícolas y alimentos procesados.
  • Barreras a los servicios , con exigencias cambiarias y regulatorias que complican la exportación de servicios a EE.UU.

¿Y ahora qué?

Aunque el impacto inmediato de la medida es moderado para Argentina en términos relativos, el verdadero desafío será político y estratégico: negociar condiciones más favorables y eliminar las trabas que impiden el acceso fluido al mercado estadounidense.

La posibilidad de una reducción o eliminación de aranceles está sobre la mesa, pero su concreción dependerá de reformas concretas y del alineamiento de la política económica argentina con los intereses de seguridad y comercio exterior de Estados Unidos.

En un contexto de incertidumbre global, esta nueva etapa de las relaciones comerciales entre Argentina y EE.UU. podría representar tanto una amenaza como una oportunidad. Todo dependerá de la capacidad del país para negociar con inteligencia y modernizar su estructura comercial.