El Gobierno nacional presentó en Casa Rosada los lineamientos del Acuerdo de Comercio e Inversiones Recíproco firmado con Estados Unidos y lo definió como un hito en la política exterior y comercial.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el canciller Pablo Quirno destacaron que el entendimiento apunta a incrementar la competencia, mejorar precios internos y ampliar el acceso de productos argentinos al mercado estadounidense. El convenio deberá ser validado por el Congreso, aunque aún no se resolvió si su tratamiento se incluirá en un eventual período de sesiones extraordinarias.

Según detallaron los funcionarios, el acuerdo prevé la eliminación de aranceles recíprocos para 1.675 productos y compromisos de inversión y acceso preferencial al mercado estadounidense, que Adorni estimó en un universo de más de 340 millones de consumidores.

El Gobierno subrayó que el entendimiento se alcanzó en poco más de un año de negociaciones y lo contrastó con la extensa demora del acuerdo Mercosur–Unión Europea. También aclaró que el esquema es compatible con las normas del Mercosur para acuerdos bilaterales con terceros países.

Uno de los ejes centrales fue el impacto en el sector ganadero. El Ejecutivo afirmó que la cuota de exportación de carne vacuna a Estados Unidos se elevaría a 100.000 toneladas anuales, lo que permitiría quintuplicar los envíos y sumar alrededor de USD 800 millones al intercambio comercial.

No obstante, reconocieron que resta una decisión administrativa final del gobierno estadounidense para activar la nueva cuota, aunque anticiparon una implementación en el corto plazo. Además, señalaron beneficios para economías regionales vinculadas a productos forestales y de floricultura.

En el plano industrial, el Gobierno destacó cambios en materia de propiedad intelectual, con la adhesión al sistema internacional de patentes que permitiría a laboratorios argentinos registrar desarrollos desde el país. Persisten, sin embargo, definiciones pendientes en acero y aluminio, donde Estados Unidos mantiene aranceles elevados y solo asumió el compromiso de revisar la situación.

El acuerdo también incorpora capítulos sobre minerales críticos y energía nuclear, con énfasis en financiamiento e inversiones estadounidenses, sin excluir la participación de otros socios comerciales como China.