El presidente de China y secretario general del Partido Comunista Chino (PCC), Xi Jinping, instó este lunes a erradicar las “influencias negativas” dentro de la organización, como parte de una lucha anticorrupción que en el último año ha provocado la destitución de altos. funcionarios gubernamentales y militares.
“Debemos utilizar con valentía el filo del cuchillo para eliminar prácticas nocivas“, declaró Xi en un discurso publicado en Qiushi Journal , uno de los medios oficiales del PCC.
En sus declaraciones, Xi pidió a la formación tomar medidas drásticas contra cualquier “lobby”, grupo de poder o clase privilegiada que intente corromper a sus miembros. “El PCC debe eliminar cualquier impacto negativo para garantizar que esté siempre lleno de vigor y vitalidad. Debemos promover la autorrevolución del Partido“, afirmó, subrayando la necesidad de mantener la pureza ideológica del organismo.
La cúpula del PCC ha anunciado que reforzará los esfuerzos contra la corrupción, una estrategia que ha alcanzado a figuras clave de sectores como la banca, las petroleras, la asociación de fútbol e incluso miembros del Gobierno y las fuerzas armadas.
Entre los casos recientes, destaca el arresto del exministro de Agricultura, Tang Renjian, acusado de aceptar sobornos, y la destitución en 2023 del exministro de Defensa, Li Shangfu, también expulsado del PCC bajo cargos de corrupción.
La campaña anticorrupción, lanzada originalmente en 2012 al inicio del primer mandato de Xi, se ha intensificado en los últimos años. En 2022, durante el XX Congreso del PCC, Xi consolidó su poder asegurándose un tercer mandato y prometió profundizar en la lucha contra la corrupción debido a que “la situación todavía es grave“. En 2023, más de 610.000 funcionarios fueron sancionados en el marco de estas políticas.
El alcance de las purgas ha trascendido los círculos políticos, apuntando también a sectores como el financiero, el farmacéutico y el tabacalero. No obstante, esta cruzada ha estado acompañada de un endurecimiento de la censura y la represión, lo que ha generado críticas sobre la posible instrumentalización de las acusaciones para debilitar a opositores internos y consolidar aún más el control de Xi sobre el partido y el país.
