La atronadora erupción del Hunga Tonga Hunga Ha’apai, un volcán submarino con un amplio historia de actividad y ubicado entre dos islotes -que a veces quedan unidos por la ceniza acumulada entre ambos-, pudo escucharse a cientos de kilómetros de distancia.
Otras naciones vecinas del Pacífico como Fiyi, Vanuatu y Samoa también registraron el embate de olas de hasta dos metros de altura y, tras cancelar la alerta, todavía mantienen un aviso en caso de emergencia sobre las áreas costeras.
A diferencia de los tsunamis provocados por terremotos, donde las placas tectónicas descargan su fuerza y es improbable que se repita un segundo tsunami, el volcán podría volver a registrar una violenta erupción que crearía otra feroz marejada.
La explosión y el consiguiente tsunami produjo fuertes oleajes e inundaciones en puntos tan distantes como el estado estadounidense de California, a 8.000 kilómetros del volcán, y las costas de Chile, Japón y Australia.


