El volcán Kilauea, el gigante de la Isla Grande de Hawái, ha vuelto a demostrar por qué es el centro de atención de la geología mundial. Este 16 de febrero de 2026, el volcán inició un espectacular despertar con la expulsión de millones de metros cúbicos de lava, generando columnas de fuego que han alcanzado alturas impresionantes de hasta 300 metros.
Una erupción de dimensiones colosales
Según los últimos reportes del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), la actividad se concentra en dos puntos principales del cráter:
- Respiradero sur: las fuentes de lava han trepado hasta los 250 metros.
- Respiradero norte: mantiene una actividad constante con chorros de fuego de 180 metros.
Este nuevo evento, que marca el episodio número 42 de expulsión de lava en su historia reciente, ha cubierto aproximadamente el 40% del fondo del cráter tras liberar cerca de 10 millones de yardas cúbicas de material incandescente.
¿Hay peligro para la población?
A pesar de la magnitud visual del fenómeno, las autoridades de Hawái han llevado tranquilidad a los residentes y turistas. El USGS confirmó que la erupción se encuentra contenida dentro del área de la cumbre y no se detecta peligro inmediato para las comunidades cercanas.
Sin embargo, se mantiene una vigilancia estrecha sobre la emisión de gases volcánicos, que pueden afectar la calidad del aire en zonas aledañas.
Datos clave del gigante de Hawái
El Kilauea no solo es el más grande de los seis volcanes activos de la isla, sino también uno de los más estudiados. Durante el inicio de esta erupción, los sensores registraron una deflación en la cumbre de 22 microrradianes, un proceso natural que ocurre cuando el magma almacenado bajo la superficie es expulsado hacia el exterior.
La imagen de las fisuras abiertas y el resplandor nocturno ya recorren el mundo, consolidando al Kilauea como uno de los espectáculos naturales más potentes y, a la vez, controlados de la Tierra.
Con información de Radio Mitre y Antena 3.
