El Starship de SpaceX llegó a órbita terrestre y cumplió uno de los principales objetivos de su decimocuarta prueba de vuelo, pero el regreso terminó de manera espectacular. La nave logró reingresar a la atmósfera y amerizó en el Océano Pacífico, aunque pocos segundos después quedó envuelta en una enorme bola de fuego.

El lanzamiento se produjo este lunes a las 9.49 de la Argentina desde Starbase, el complejo de SpaceX ubicado en el extremo sur de Texas, Estados Unidos. La misión representó un nuevo paso en el ambicioso proyecto de Elon Musk para desarrollar un sistema espacial completamente reutilizable, pensado para futuras misiones a la Luna y Marte.

El vuelo había sido diseñado para alcanzar una altitud aproximada de 275 kilómetros y completar varias vueltas alrededor de la Tierra. Sin embargo, la misión sufrió algunos inconvenientes técnicos que obligaron a modificar el plan inicial.

Uno de los principales problemas fue el apagado inesperado de uno de los motores. A pesar de la falla, SpaceX decidió continuar con la misión y Starship consiguió completar la maniobra necesaria para abandonar su trayectoria inicial y avanzar hacia una órbita terrestre.

El momento de la explosión

Después de completar la etapa orbital, la nave inició el procedimiento para regresar a la Tierra. Starship consiguió realizar la maniobra de salida de órbita y comenzó el reingreso a la atmósfera.

En los últimos segundos del vuelo, la nave logró girar y posicionarse para realizar un amerizaje controlado en el Pacífico, al oeste de Chile.

El descenso terminó con Starship tocando el agua, pero la aparente recuperación duró apenas unos instantes. Segundos después del amerizaje, la nave explotó y quedó envuelta en una enorme bola de fuego.

A pesar del desenlace, SpaceX consideró que la prueba representó un avance importante para el programa. Hasta ahora, las pruebas de Starship habían utilizado principalmente trayectorias suborbitales para permitir la recopilación de datos y reducir los riesgos durante los vuelos.

Esta vez, en cambio, la nave consiguió avanzar hasta una trayectoria orbital, una operación que depende fundamentalmente de la velocidad que logra conservar y no solamente de la altura que alcanza.

Para permanecer en una órbita baja terrestre, un vehículo debe desplazarse a una velocidad cercana a los 28.000 kilómetros por hora. De esa manera, mientras la gravedad lo atrae hacia la Tierra, la superficie del planeta se curva debajo de la nave y permite que continúe en una caída libre alrededor del planeta.

La prueba también tuvo otro objetivo inédito para el programa. Starship desplegó por primera vez 26 satélites Starlink V3, destinados a ampliar la capacidad de la red de internet satelital de SpaceX.

Los satélites fueron liberados desde la nave y posteriormente desplegaron sus antenas y paneles solares. También comenzaron a establecer sus primeros enlaces con estaciones terrestres y con otros satélites de la constelación mediante sistemas de radiofrecuencia y láser.

La misión incorporó aproximadamente 26 Tbps de capacidad, cerca de 20 veces la capacidad de una misión de Falcon 9 equipada con satélites Starlink V2 mini.

Después del despliegue, los satélites comenzaron a utilizar sus propios propulsores para elevar sus órbitas. Una vez finalizadas las comprobaciones, podrán incorporarse al servicio de la red Starlink.

Además, tres de ellos fueron equipados con cámaras especialmente modificadas para observar el escudo térmico de Starship y enviar imágenes durante el vuelo.

Las nuevas pruebas al escudo térmico

El escudo térmico fue otro de los puntos centrales de esta prueba. SpaceX incorporó modificaciones a partir de los datos obtenidos durante el vuelo anterior, cuando Starship logró permanecer flotando en el Océano Índico.

La nave sumó mecanismos adicionales para mantener sujetas las losetas del escudo térmico en aquellas zonas donde existe mayor riesgo de desprendimiento durante el ascenso y el reingreso.

También fueron reforzadas áreas en las que los ingenieros habían identificado posibles caminos para que el gas caliente pudiera ingresar por detrás de las losetas durante la reentrada atmosférica.

Además, SpaceX probó losetas con un diseño curvado, pensado para reducir el calentamiento en los espacios que quedan entre las piezas.

Con información de EFE