Más de 95% de los votantes que participaron este domingo en un referéndum en Venezuela sobre el Esequibo, territorio que este país reclama a su vecina Guyana, respaldaron la propuesta de crear una provincia en esta zona rica en petróleo.

Los venezolanos que participaron del referendo y dieron un 95% de respaldo a las cinco preguntas planteadas por el Gobierno fueron algo más de 10 millones, la mitad del padrón de habilitados.

Mientras el presidente venezolano, Nicolás Maduro, consideró que se dieron “los primeros pasos de una nueva etapa histórica” y subrayó que “el pueblo ha hablado alto y claro”, su par guyanés, Irfaan Ali, advirtió que “ninguna propaganda o mentira va a meter miedo” en su corazón o en el de la ciudadanía del país.

Venezuela busca reivindicar un centenario reclamo sobre esta zona de 160.000 km2 y rica en petróleo y recursos naturales.

Frente a una multitud en la céntrica Plaza Bolívar de Caracas, Maduro habló de “una jornada maravillosa, una victoria abrumadora del ‘Sí'”.

El reclamo venezolano

Venezuela argumenta que el río Esequibo es la frontera natural con Guyana, como en 1777 cuando era colonia de España.

Caracas apela al Acuerdo de Ginebra, firmado en 1966 antes de la independencia de Guyana del Reino Unido, que sienta bases para una solución negociada, y anuló un laudo de 1899 que definió los límites actuales.

Guyana, en tanto, defiende ese laudo y pide que sea ratificado por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el tribunal de Naciones Unidas.

El ‘Sí’ ganó con porcentajes superiores a 95% en las cinco preguntas, que contemplaban, entre otras cuestiones, el rechazo al laudo de París y a la jurisdicción de la CIJ, el apoyo al acuerdo de Ginebra y la conversión del Esequibo en una provincia venezolana llamada Guayana Esequiba con la consecuente nacionalidad venezolana para sus habitantes.

Otra de las preguntas fue para oponerse al uso de Guyana de las aguas marítimas del Esequibo, donde el gobierno guyanés y el gigante energético estadounidense ExxonMobil empezaron la explotación de vastos yacimientos petroleros descubiertos en 2015.

En principio, el referendo no tendría consecuencias concretas en el corto plazo.

Las repercusiones en Guyana

El presidente de Guyana, Irfaan Ali, que denunció el referendo como “una amenaza”, dijo más temprano a los guyaneses que no tenían “nada que temer”.

“Estamos trabajando sin descanso para garantizar que nuestras fronteras permanezcan intactas y que la población y nuestro país sigan estando seguros”, aseveró en una transmisión en Facebook.

Miles de guyaneses formaron cadenas humanas, llamados “círculos de unión”, para mostrar su apego a la región. Muchos llevaban camisetas con frases como “El Esequibo pertenece a Guyana” y agitaban banderas del país.

Alí dio un discurso en el Estadio Nacional de Providence, oportunidad en la que dio por hecho que ni él ni el pueblo de su país se dejarán “pisotear”.

“Ninguna propaganda o mentira va a meter miedo en mi corazón o el corazón de los guyaneses”, agregó.

Instó además a “honrar la orden de la Corte Internacional de Justicia” y “demostrar que se preocupan por la región, por su gente y por la paz”, después de que el tribunal pidiera el viernes a Venezuela abstenerse de movimientos que impliquen cambiar el statu quo.

“No estamos cerrando ninguna relación con el pueblo de Venezuela, pero permítanme ser muy claro: no nos vamos a dejar pisotear. No nos van a agarrar desprevenidos”, subrayó Alí, que destacó el apoyo de “muchos socios a nivel internacional, quienes se mantienen en el lado correcto de la ley”.

También el ministro guyanés de Relaciones Exteriores, Hugh Todd, alertó que el país estará “vigilante” tras el referendo.

“Tenemos que permanecer siempre vigilantes. Aunque no creemos que él (Maduro) vaya a ordenar una invasión, tenemos que ser realistas sobre el ambiente en Venezuela y el hecho de que el presidente puede hacer algo que puede ser muy impredecible”, dijo Todd sobre la consulta.

El ministro ratificó que Georgetown mantendrá cooperación en materia de defensa con Estados Unidos y otros socios y que continuaría sus esfuerzos diplomáticos bilaterales y en organizaciones como la Organización de Estados Americanos (OEA) para insistir en que el centenario diferendo entre ambos países debe resolverse en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).