Venezuela atraviesa horas críticas tras ser sacudida por dos fuertes terremotos y el número de víctimas fallecidas sigue creciendo: tras un recuento preliminar de 32 personas que murieron, el registro fatal se elevó a 164 víctimas durante la madrugada tras las tareas de rescate, mientras que ya hay más de 900 heridas, según informaron fuentes oficiales.
El epicentro de los movimientos se localizó cerca de la costa norte del país, provocando daños estructurales severos y escenas de pánico en Caracas y otras ciudades clave.
El primer terremoto tuvo una magnitud 7,2 y se produjo en la zona de la costa central de Venezuela a las 18.04, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés). El epicentro se dio cerca de la ciudad de San Felipe, en el estado de Yaracuy, unos 280 km al oeste de Caracas.
Segundos después llegó el otro remezón, incluso más potente, con epicentro cerca del municipio de Yumare y que alcanzó una magnitud de 7,5.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó esta madrugada que como consecuencia de los dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que afectaron al país en la tarde del miércoles fallecieron hasta el momento 164 personas y se reportan 971 heridos.
Destrozos y situación en las zonas afectadas
La magnitud de los sismos ha causado el colapso de múltiples edificaciones. Entre las imágenes más impactantes que circulan se encuentra la de un edificio de 22 plantas que resultó completamente destruido en la zona de Altamira, en la capital venezolana.
La situación se agrava por el colapso de los servicios básicos, ya que gran parte del territorio afectado permanece sin suministro eléctrico, agua potable ni comunicaciones estables, lo que dificulta la coordinación de las tareas de socorro.

Los centros hospitalarios, muchos de los cuales han sufrido daños en sus propias estructuras, se encuentran totalmente desbordados ante la afluencia masiva de personas con politraumatismos y cuadros de shock. Ante este panorama, se han tenido que instalar hospitales de campaña improvisados en parques y plazas para intentar brindar asistencia a los cientos de heridos.
En los sectores populares y diversas zonas residenciales, miles de ciudadanos han perdido sus hogares y todas sus pertenencias, enfrentando una situación de vulnerabilidad extrema ante el riesgo constante de réplicas que podrían terminar de desplomar edificaciones ya debilitadas.

La destrucción de viviendas ha dejado a un número indeterminado de personas a la intemperie, agravando el impacto social de un desastre natural que ha dejado al país en una situación de parálisis total.
Ante la magnitud de esta crisis, la comunidad internacional ha comenzado a desplegar asistencia. Estados Unidos ha confirmado el envío inmediato de equipos especializados de búsqueda y rescate, junto con suministros de emergencia. A este apoyo se suman diversos países y organismos multilaterales que están haciendo llegar brigadas médicas, plantas potabilizadoras y alimentos.
Mientras tanto, las autoridades venezolanas han instado a la población a mantener la calma y evitar zonas de riesgo, manteniendo el enfoque prioritario en las labores de salvamento bajo los restos de las estructuras colapsadas.
Con información de DW y TN.
