Hay veces que las relaciones maritales lejos están del “vivieron felices para siempre”. Infinitas son las historias sobre homicidios, o intentos, de un esposo a su mujer, o viceversa. Pero la alemana Franziska Hansen deseaba terminar con la vida de su marido, Tim Smith, sin que este sufra demasiado y, de ser posible, con un poco de alegría.

Para ello, esperó que llegue a casa con un sensual escote, comenzó con un juego erótico e hizo que su pareja se divierta con los prominentes pechos. Cuando su víctima estaba entregada, Franziska comenzó a apretar la cabeza de él contra su esternón.

“No podía respirar más, me puse totalmente azul. Yo no podía liberarme y pensé que me iba a morir”, explicó Smith que pudo zafar de la situación y escapar a la casa de un vecino. 

Smith dijo a un tribunal de Alemania que estaban manteniendo relaciones sexuales en mayo de este año, cuando la Sra. Hansen de repente agarró su cabeza y la comprimió entre sus pechos con toda su fuerza. 

“Yo le pregunté por qué quería ahogarme con sus pechos y ella me dijo: ‘Cariño, quería tu muerte fuese lo más placentera posible’”.