El jefe de las tropas de Defensa Radiológica, Química y Biológica de las Fuerzas Armadas de Rusia, teniente general Igor Kirilov, murió este martes en Moscú junto a su asistente tras la explosión de un artefacto explosivo improvisado (IED) oculto en un patinete eléctrico. El dispositivo se encontraba estacionado cerca de la entrada de un edificio residencial en la avenida Ryazansky, según confirmaron las autoridades rusas.
Fuentes del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) citadas por la agencias ucranianas de noticias Ukrinform y UNIAN han afirmado que el atentado ha sido una operación especial llevada a cabo por el organismo, antes de recalcar que Kirillov “era un criminal de guerra y un objetivo totalmente legítimo”
El Comité de Investigación de Rusia, encargado de los principales casos criminales del país, informó a través de su canal de Telegram que el incidente ocurrió alrededor de las 6:00 de la mañana en el distrito Nizhny Novgorod de Moscú.
Testigos relataron que la potente explosión rompió ventanas en los apartamentos cercanos y provocó una rápida movilización de unidades de emergencia y fuerzas de seguridad para asegurar la zona.
De acuerdo con informes preliminares, la bomba estaba camuflada en el manillar del patinete y habría sido detonada al paso de Kirilov y su asistente, quienes salían del edificio.
Las primeras hipótesis sugieren que el artefacto pudo ser activado de forma remota, aunque esta información aún está bajo investigación. Equipos de expertos en explosivos trabajan en el lugar para analizar los restos del dispositivo y determinar cómo fue colocado.
La muerte de Igor Kirilov ocurre en un contexto marcado por señalamientos en su contra. Apenas un día antes, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) lo había acusado de ordenar ataques con armas químicas prohibidas durante la invasión rusa. Según el organismo, bajo su mando se registraron más de 4.800 incidentes relacionados con municiones químicas desde el inicio del conflicto en febrero de 2022.
En paralelo, Kirilov y su unidad militar enfrentaban sanciones internacionales. El pasado 8 de octubre, el Reino Unido impuso medidas contra el teniente general, responsabilizándolo del uso de armas químicas en el campo de batalla.
Asimismo, Kirilov había sido protagonista de polémicas declaraciones, acusando a Estados Unidos de operar laboratorios biológicos en Ucrania y a la OTAN de “provocaciones químicas”. Estas afirmaciones, rechazadas por la comunidad internacional, son consideradas parte de una campaña de desinformación del Kremlin.
Por su parte, la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, describió a Kirilov como un hombre que “trabajaba sin miedo” y afirmó que había dedicado su vida a desenmascarar “los crímenes de los anglosajones”.
