Con Argentina entre los países fundadores, la Junta de Paz impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio un paso clave en su conformación al presentar oficialmente a las 26 naciones que forman parte del nuevo organismo internacional, creado con el objetivo declarado de intervenir en la resolución de conflictos globales, comenzando por la guerra en Gaza entre Israel y Hamás.

El anuncio se realizó a través de la cuenta oficial de la Junta de Paz en la red social X (ex Twitter), donde a lo largo de varias horas se publicaron mensajes de bienvenida a cada país miembro, acompañados por imágenes con sus banderas junto a la de Estados Unidos. La iniciativa busca consolidar una estructura paralela a los organismos multilaterales tradicionales, en un movimiento que ya genera controversias diplomáticas.

Según informó la Casa Blanca, al menos 35 jefes de Estado y de gobierno habrían aceptado integrarse a la Junta de Paz, aunque por el momento solo se difundieron los nombres de 26 países considerados miembros fundadores. El nuevo espacio apunta a supervisar la implementación del plan de 20 puntos propuesto por Trump, destinado a poner fin al conflicto entre Israel y Hamás, organización catalogada como terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea y otros países.

Desde Washington sostienen que la Junta de Paz permitirá avanzar con mayor rapidez en escenarios donde, a su juicio, los mecanismos multilaterales existentes resultan lentos o ineficaces. Sin embargo, críticos de la iniciativa advierten que el organismo podría debilitar el rol de la ONU y fragmentar aún más el sistema internacional de resolución de conflictos.

El listado de países fundadores revela una clara concentración en Oriente Medio y Asia occidental, regiones directamente involucradas o afectadas por el conflicto en Gaza y por las tensiones geopolíticas globales. Entre los miembros se encuentran Armenia, Azerbaiyán, Baréin, Jordania, Kuwait, Catar, Arabia Saudí, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Pakistán.

Este bloque regional aparece como el más numeroso dentro de la Junta de Paz, lo que refuerza la lectura de que el organismo busca apoyarse en aliados estratégicos de Estados Unidos en una zona clave para la seguridad internacional y el mercado energético.

En segundo lugar, figuran países de Asia central y del sudeste asiático, como Kazajistán, Uzbekistán y Mongolia, junto con Camboya, Indonesia y Vietnam. Se trata de Estados que mantienen vínculos económicos y diplomáticos crecientes con Washington y que, en muchos casos, buscan equilibrar su relación con China y Rusia.

Analistas internacionales señalan que la adhesión de estos países responde a una lógica pragmática, más orientada a preservar márgenes de maniobra geopolítica que a un alineamiento ideológico pleno con la Casa Blanca.

Europa, dividida y mayormente ausente

Uno de los datos más relevantes del anuncio es la escasa participación europea. Solo cinco países del continente figuran entre los miembros fundadores: Albania, Bielorrusia, Bulgaria, Hungría y Kosovo. La ausencia de las principales potencias europeas y de los líderes de la Unión Europea marca un fuerte contraste con otras iniciativas multilaterales recientes.

Desde Bruselas, varios gobiernos expresaron reparos ante la Junta de Paz al considerar que debilita el sistema de Naciones Unidas y genera un precedente de diplomacia paralela impulsada por una sola potencia.

Por su parte, en América Latina, los países que se sumaron a la iniciativa son Argentina, El Salvador y Paraguay, todos con gobiernos que mantienen una relación política cercana con la administración Trump. En el norte de África, los miembros fundadores son Egipto y Marruecos, actores clave en el equilibrio regional y con vínculos estratégicos con Estados Unidos.