La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán entró en una fase inédita. El presidente norteamericano, Donald Trump, aseguró este domingo que 48 jerarcas iraníes murieron en los bombardeos iniciados el sábado y anticipó que las operaciones podrían extenderse “unas cuatro semanas o más”.

“Calculamos que serán unas cuatro semanas. Es un país grande, llevará cuatro semanas, o menos”, declaró Trump. En paralelo, sostuvo que la ofensiva –bautizada “Operación Furia Épica”– avanza “más rápido de lo previsto” y continuará “sin cesar”.

Entre los fallecidos, según afirmó el mandatario, se encuentra el líder supremo iraní, el ayatollah Ali Khamenei, quien gobernaba la República Islámica desde 1989. También murieron el jefe de los Guardianes de la Revolución, Mohamad Pakpour, y el influyente dirigente Alí Shamkhani, asesor cercano de Khamenei.

“Nadie puede creer el éxito que estamos teniendo. Cuarenta y ocho líderes desaparecieron de un solo golpe”, afirmó Trump. Además, sostuvo que varios de los funcionarios iraníes que participaban en negociaciones recientes sobre el programa nuclear “ya no están”.

El plan de ataque

Una investigación del Washington Post y CNN, reveló que los ataques de Estados Unidos e Israel del sábado no fueron una reacción frustrada a la falta de avances para encontrar una solución diplomática con Irán, sino que se trataba de una ofensiva planeada durante meses. La emboscada contaba con el apoyo de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, a pesar de que en público se mostraron a favor de buscar una solución diplomática a las tensiones con Irán.

Según el New York Times, la CIA siguió durante meses los movimientos del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, y pudo averiguar a qué lugar y hora se reuniría el mandatario con otros altos cargos para evaluar los ataques contra su país. Fue en ese encuentro en una oficina de la capital, donde Estados Unidos e Israel mataron al jefe de estado, en un ataque que Teherán calificó de “declaración de guerra a los musulmanes”.

Un poder en transición en Teherán

Tras la muerte de Khamenei y sin un sucesor designado, las autoridades iraníes conformaron un triunvirato transitorio para conducir el país hasta la elección de un nuevo líder supremo. El órgano está integrado por el presidente reformista Masoud Pezeshkian; el titular del Poder Judicial, Gholamhossein Mohseni Ejei; y el clérigo Alireza Arifi, miembro del Consejo de Guardianes y cercano al líder fallecido.

En paralelo, Irán designó a Ahmad Vahidi como nuevo comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, mientras el veterano dirigente Ali Larijani comenzó a ganar protagonismo interno en medio de la reconfiguración del poder.

Desde la Casa Blanca dejaron trascender que el nuevo liderazgo iraní habría manifestado disposición a dialogar. “Quieren hablar, y yo he accedido a hacerlo”, señaló Trump, aunque evitó precisar plazos o condiciones para una eventual negociación.

Escalada militar

En el plano militar, Trump anunció que Estados Unidos destruyó nueve buques de guerra iraníes como parte de su operación contra la República Islámica.

“Me acaban de informar de que hemos destruido y hundido nueve buques de guerra iraníes, algunos de ellos relativamente grandes e importantes. Vamos a por el resto. ¡Pronto también estarán en el fondo del mar!”, dijo el mandatario en su cuenta de la red Truth Social.

Además, aseguró que, en otro ataque, fue destruido el cuartel general de la Marina iraní y agregó, de forma sarcástica, que “por lo demás, su Armada está muy bien”.

En tanto, el Comando Central de Estados Unidos confirmó la destrucción total del cuartel general de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Según Washington, el bombardeo dejó a la fuerza sin su principal centro de mando y control.

La Guardia Revolucionaria es considerada por Estados Unidos uno de los pilares del régimen iraní y la estructura desde la que se coordinan operaciones militares, de inteligencia y acciones extraterritoriales en la región. Para la administración norteamericana, se trata de un “golpe estratégico” que debilita de manera sustancial la capacidad operativa de Teherán.

Promesas de represalias y máxima tensión

En respuesta, voceros iraníes prometieron represalias “contundentes” y elevaron las alertas en instalaciones estratégicas. Durante el fin de semana se registraron nuevos ataques cruzados sobre bases estadounidenses en la región, lo que alimenta el temor a una escalada aún mayor.

Consultado sobre una posible salida diplomática, Trump aseguró que ahora sería “mucho más fácil que hace un día”, dado que el régimen está “bajo mucha presión”. Sin embargo, el propio mandatario dejó claro que las operaciones seguirán mientras lo considere necesario.