Al menos 26 personas perdieron la vida en la serie de ataques indios hacia territorio de control pakistaní en el marco de la “operación Sindoor”, que se produjo este miércoles. Mapas satelitales enmarcaron la destrucción de los misiles y desde Islamabad (capital de Pakistán) prometieron una respuesta contundente.
Según las autoridades militares de la India, la operación se basó en “hacer responsables” a quienes perpetraron un ataque a turistas en la zona de Cachemira, hecho ocurrido el pasado 22 de abril y que significó la muerte de 25 ciudadanos indios y un nepalí.
El jefe de Estado indio, Narendra Modi, afirmó que perseguirían a los sospechosos “hasta el fin del mundo” y que recibirían “un castigo inimaginable”.
Desde este ataque, las tensiones entre ambos países, que históricamente no mantienen una buena relación, escaló hasta que se efectuó el bombardeo indio este martes.
Imágenes satelitales demostraron como los proyectiles indios arrasaron con la zona.


Tras este, el ejército de Pakistán aseguró haber derribado 5 aeronaves indias y un drone. Aunque desde el país vecino no se confirmó la información.
Por su parte, mientras la incertidumbre crece, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, anotó que este “atroz ataque de agresión no quedará impune”.
