Jefes de Estado y de gobierno y cientos de miles de fieles procedentes de todas partes del mundo asistirán mañana martes en Roma a la inauguración del pontificado de Francisco, el primer papa latinoamericano y jesuita en la historia de la Iglesia católica.
En la misa solemne en la Plaza de San Pedro del Vaticano, que coincide con la fiesta de San José, el argentino Jorge Mario Bergoglio recibirá los símbolos del poder pontificio, tales como el anillo del Pescador y el palio, una estola utilizada por los papas, cuando ha pasado menos de una semana después de su elección como sucesor de Benedicto XVI.
El Vaticano prevé que acudan a la ceremonia representantes oficiales de 130 países, así como unos 250.000 fieles, si bien el ayuntamiento de Roma ha activado un dispositivo de seguridad para acoger a un millón de personas, al estilo del empleado tras la muerte de Juan Pablo II o la entronización de Benedicto XVI en 2005.
Entre los asistentes se encontrarán la presidenta argentina, Cristina Fernández, quien hoy se convirtió en el primer jefe de Estado en ser recibido en audiencia por el nuevo papa, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, la canciller alemana, Angela Merkel, o los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff, y México, Enrique Peña Nieto. Desde España llegarán el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, y los príncipes Felipe y Letizia, además de varios ministros.
La ceremonia comenzará a las 9:30 horas (8:30 GMT), pero antes, el papa recorrerá en papamóvil o jeep la Plaza de San Pedro y otras calles cercanas. Después, rezará ante la tumba de San Pedro bajo el altar principal de la Basílica, y recibirá las insignias papales, antes de celebrar la misa de unas dos horas de duración y que será concelebrada por todos los cardenales presentes en Roma.
Según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, el anillo del Pescador que llevará el nuevo papa hasta su muerte o su renuncia es de plata y representa a San Pedro con las llaves de la Iglesia.
El anillo se lo dará el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, mientras que el palio se lo colocará el cardenal protodiácono, el francés Jean Louis Tauran, el mismo que anunció el nombre del nuevo papa en la Plaza de San Pedro después del cónclave. Como parte de la ceremonia, un grupo de cardenales le prometerá obediencia, en representación de todo el Colegio Cardenalicio.
El Vaticano presentó hoy también el lema del nuevo papa, “Miserando atque eligendo” (“Lo miró con misericordia y lo eligió”), el mismo que tenía hasta ahora como arzobispo de Buenos Aires. En su escudo papal aparece, además de la mitra papal colocada entre las llaves de plata y oro, también el emblema de la Compañía de Jesús (un sol con las letras IHS en rojo) y una estrella y la flor de nardo, en representación de la Virgen María y San José.
Por primera vez en casi mil años asistirá a la ceremonia de asunción del papa también el patriarca ortodoxo de Constantinopla, Bartolomeo I. Un portavoz del patriarca habló de “una expresión de hermandad” en consonancia con el avance en las relaciones entre las dos Iglesias, separadas desde el gran cisma del año 1054.
Pese a una prohibición de entrada de la Unión Europea, también arribó a Roma el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, de 89 años y acusado de violaciones de los derechos humanos y manipulación electoral.
Francisco resultó elegido en el cónclave después de sólo cinco rondas de votación y se convirtió con ello en el primer papa que viene de América Latina, donde viven casi la mitad de los católicos del mundo. Además, es el primer papa perteneciente a la Compañía de Jesús, la principal orden religiosa masculina, fundada por el español San Ignacio de Loyola. Entre las personas a las que recibió hoy en audiencia el nuevo papa se encuentra el padre general de los jesuitas, el español Adolfo Nicolás, elegido en 2008, así como el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone.
En los seis días transcurridos desde su elección, el nuevo papa ha introducido un nuevo estilo en el Vaticano marcado por la sencillez. Hasta hoy ha rechazado llevar la cruz pectoral de oro de sus predecesores y ha dejado de utilizar también el coche oficial de los papas. El domingo, tras celebrar misa en un pequeña iglesia del Vaticano, salió a la calle y saludó uno a uno a todos los presentes.
El nuevo papa eligió el nombre de Francisco en honor a San Francisco de Asís, quien renunció a su riqueza para ayudar a los pobres. El sábado aseguró en una audiencia con periodistas que desea “una Iglesia pobre y para los pobres”.
