La violencia narco asola Río de Janeiro.

Río de Janeiro volvió a convertirse este miércoles en un escenario de guerra. Un intenso operativo de las fuerzas de seguridad brasileñas contra las bandas de narcotraficantes en distintos complejos de favelas derivó en enfrentamientos armados que dejaron un saldo de ocho personas muertas y escenas de pánico en toda la ciudad.

El avance policial y la respuesta criminal

El operativo, que comenzó en las primeras horas de la madrugada, tuvo como objetivo principal desarticular las cúpulas de las organizaciones criminales que controlan el tráfico de drogas y armas en la zona norte y oeste de la ciudad. Según fuentes oficiales, los agentes fueron recibidos con ráfagas de ametralladoras y barricadas incendiadas.

Como represalia por la incursión policial, los grupos narcos ordenaron ataques coordinados fuera de las comunidades. Al menos cinco colectivos fueron incendiados en arterias vitales para la circulación, como la Avenida Brasil, provocando columnas de humo negro visibles desde varios puntos de la ciudad y el colapso total del tránsito.

Un saldo trágico en las favelas

El Ministerio de Seguridad del Estado confirmó que la mayoría de los fallecidos se produjeron durante los intercambios de disparos dentro de los asentamientos. Si bien la policía sostiene que los muertos eran presuntos delincuentes, organizaciones de derechos humanos y vecinos denunciaron situaciones de fuego cruzado que pusieron en riesgo a civiles inocentes.

Durante el procedimiento, se logró la incautación de fusiles de guerra, granadas y una cantidad aún no especificada de sustancias ilícitas. Sin embargo, el costo social fue alto: varias escuelas y centros de salud debieron cerrar sus puertas, dejando a miles de ciudadanos sin servicios básicos por temor a las balas perdidas.

Río bajo estado de alerta

La gobernación de Río de Janeiro reforzó la presencia policial en las terminales de ómnibus y estaciones de tren para evitar nuevos ataques a las unidades de transporte. “No daremos un paso atrás ante el terrorismo impuesto por el crimen organizado”, declararon las autoridades locales ante la prensa.

El clima en la “Ciudad Maravillosa” sigue siendo de extrema tensión. Mientras los peritos trabajan en las zonas de conflicto, los residentes de las favelas afectadas intentan retomar su rutina entre el miedo a las represalias de los narcos y la desconfianza hacia la violencia institucional.

Con información de Clarín e Infobae.