Diferentes ONGs criticaron el proyecto de ley que el gobierno alemán impulsó para proteger a las personas que ejercen la prostitución, en el que se busca incluir medidas como la obligación de registrarse, usar preservativo y tener una edad mínima de 21 años.
La consideración de las instituciones declaran que esa disposición empeorará considerablemente la situación de las prostitutas, como lo expresaron en una carta abierta la Asociación alemana de ayuda contra el Sida, el consejo alemán de la mujer, la unión de mujeres juristas y la diaconía alemana, que dirigieron a la canciller, Angela Merkel, y a la ministra de la Familia, Manuela Schwesig.
Por una ley aprobada en 2002, la prostitución está regulada en Alemania, donde se reconoce a “las trabajadoras del sexo” sus derechos laborales y cobertura social como prestadoras de un servicio. Sin embargo, quienes se oponen han mencionado que no se ha conseguido normalizar el trabajo, sino que sólo promovió el turismo sexual en el país. Por lo tanto, el Gobierno ha diseñado una nueva normativa, pero las ONGs denuncian que el registro conduce a una nueva estigmatización, y no contribuye a la lucha contra la prostitución forzada.

Quienes se han manifestado contra la nueva ley, declaran que la introducción de la edad mínima de 21 años para ejercer no supone ninguna protección. Según advirtieron, las mujeres menores de edad se verán abocadas a realizar su trabajo desde la ilegalidad, donde serán blanco fácil para la explotación y violencia. De hecho, tampoco están a favor de los controles médicos forzosos, porque “las prestaciones gratuitas y anónimas de las autoridades sanitarias en algunas regiones de Alemania, incluso antes de la entrada en vigor de la ley de protección contra enfermedades infecciosas, han demostrado ser muy efectivas”, según Marianne Rademacher, de la asociación alemana de ayuda contra el sida.
En cuanto al uso obligatorio del preservativo, las ONGs alegan que es difícil probar una infracción, y los controles por parte de agentes de incógnito “no es la mejor vía”, recalcó Rademacher, ya que significaría multas para las prostitutas y no para los clientes. En la carta abierta se destaca que el principio básico del diálogo hacia una nueva ley, debería ser no mezclar prostitución con tráfico de personas.
“La ley se dirige a trabajadoras y trabajadores del sexo que ejercen de forma legal y voluntaria; no regula la protección de víctimas del tráfico de personas, menores o personas sin papeles en la prostitución; se trata de mejorar la situación legal y social y garantizar una mayor seguridad”, finalizó Maria Loheide, de diaconía Alemania.
