Meta comenzó esta semana uno de los juicios que podría marcar un antes y un después para las redes sociales. Casi 30 estados de Estados Unidos acusan a la compañía de haber diseñado Instagram y Facebook para mantener a niños y adolescentes conectados el mayor tiempo posible.
El proceso se lleva adelante en un tribunal federal de Oakland, California, y pone bajo la lupa algunas de las funciones centrales de las plataformas: el desplazamiento infinito, las notificaciones, los algoritmos de recomendación y otras herramientas que, según los demandantes, favorecen un uso compulsivo.

Pero el caso no se limita al tiempo que pasan los menores frente a una pantalla. Los estados también acusan a Meta de haber recopilado datos de menores de 13 años sin el consentimiento de sus padres, además de haber presentado sus plataformas como seguras pese a conocer posibles riesgos.
El dinero que está en juego
En una presentación judicial, Meta calculó que las sanciones podrían alcanzar, en un escenario extremo, los US$1,4 billones. Es decir, 1,4 millones de millones de dólares.
La cifra surge de la cantidad potencial de infracciones que podrían computarse bajo distintas leyes estatales y federales. No significa que ese vaya a ser el monto que finalmente deba pagar la empresa.
De hecho, especialistas consideran extremadamente improbable una sanción de semejante magnitud. Una condena cercana a ese monto implicaría, en la práctica, un riesgo de quiebra para Meta.
El verdadero impacto podría estar, entonces, en otro lugar: que la Justicia obligue a la compañía a modificar la manera en que funcionan sus plataformas.
Qué podría cambiar en Instagram y Facebook
Meta ya incorporó algunas herramientas destinadas a proteger a los adolescentes. Entre ellas están las cuentas para adolescentes de Instagram, con restricciones de contenido y mensajería, controles parentales y mayor privacidad.
La compañía también utiliza herramientas de inteligencia artificial para detectar posibles menores de 13 años que acceden a cuentas destinadas a adultos.
Los estados, sin embargo, consideran que estas medidas no alcanzan y buscan que la Justicia establezca nuevas obligaciones para la empresa.
Entre las posibles consecuencias se encuentran mayores límites de tiempo para los menores, restricciones sobre determinadas funciones y nuevas advertencias dentro de las plataformas.
El antecedente que pone a Meta contra las cuerdas
A comienzos de 2026, un jurado de California determinó que Meta y YouTube fueron negligentes en el diseño u operación de sus plataformas en un caso presentado por una joven que aseguró haberse vuelto adicta a las redes sociales durante su infancia.
Las empresas fueron condenadas a pagar US$6 millones en daños.
La diferencia ahora es significativa: aquel proceso correspondía a una demanda individual. El juicio que comenzó en Oakland fue impulsado por fiscales generales y busca determinar si Meta violó leyes estatales y federales en una escala mucho mayor.
Zuckerberg, en el centro del juicio
El proceso podría extenderse durante unas seis semanas y estará a cargo de la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers.
Uno de los momentos de mayor expectativa será la declaración de Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Meta. También está previsto que testifique Adam Mosseri, responsable de Instagram.

La defensa de la compañía sostiene que las demandas no prueban que las redes sociales hayan causado los daños que se les atribuyen y cuestiona, además, que la denominada “adicción a las redes sociales” sea un diagnóstico psiquiátrico reconocido.
El juicio deberá determinar si las decisiones de diseño de una plataforma pueden generar responsabilidad legal cuando sus usuarios son menores. La respuesta podría afectar no solo a Meta, sino también a la manera en que las grandes redes sociales diseñan sus productos para niños y adolescentes.
