L’AQUILA (DPA). El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, defenderá ante la cumbre del G8 en Italia el fin de la “dictadura” de las agencias calificadoras de riesgo, anticipó el asesor de Asuntos Internacionales del mandatario brasileño, Marco Aurelio García. En un diálogo con periodistas ayer en la localidad de L’Aquila, escenario de la cumbre, García dijo que Lula expresará a los líderes de las siete naciones más industrializadas y Rusia (G8) su convicción de que agencias públicas tienen mejores condiciones para evaluar el riesgo de las economías.

   En declaraciones reproducidas por la agencia brasileña Estado, el asesor agregó que Lula no mencionará la propuesta defendida por China de quitarle al dólar estadounidense el “estatus” de divisa internacional de referencia. Según García, el mandatario se limitará a defender la iniciativa de su gobierno de estimular el uso de monedas locales en el comercio con vecinos sudamericanos y también con otros países, como China e India.

   El funcionario argumentó que la propuesta de sustitución del dólar como moneda de referencia no debe formar parte de discursos ni de debates entre jefes de Estado, sino que depende de un debate a nivel técnico y de un plan de largo plazo. El principal eje del discurso de Lula será la necesidad de profundizar la cooperación Sur-Sur, como forma de impulsar una recuperación más rápida de los países en desarrollo afectados por la crisis financiera global iniciada en las economías más industrializadas, agregó el asesor.

   Además, el presidente brasileño volverá a demandar una reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, destinada a otorgar más poder a las naciones emergentes y eliminar la idea de que ambas instituciones multilaterales son “condominios” de europeos y estadounidenses.

   Finalmente, el presidente de EEUU, Barack Obama, pidió ayer ayuda a su colega brasileño, para presionar a Irán para que renuncie a un programa nuclear con fines militares. Ambos mandatarios se reunieron ayer por espacio de treinta minutos, al margen de la cumbre del G8.