Las mujeres embarazadas y sus bebés están sufriendo las peores consecuencias de la pandemia por COVID-19. Así lo expresan con preocupación los científicos del mundo entero,l que instan para que se evite retroceder en los logros alcanzados en lo referido a la atención materna temprana y segura.
Las tasas de mortalidad materna infantil aumentaron un tercio en el último año. Así lo revela un estudio realizado en 17 países durante el año 2020. Los resultados fueron peores en los países de ingresos bajos y medianos, según un informe publicado el miércoles en la revista médica The Lancet.
La presión que ejerce la pandemia por coronavirus sobre el sistema de salud, y todas las medidas destinadas a limitar la propagación del virus, como los confinamientos, podrían ser la razón por la que el aumento de la tasa de mortandad materna se haya incrementado. Las mujeres embarazadas redujeron su búsqueda de atención debido al temor a un contagio, así como una reducción en la provisión de servicios de maternidad.
“De nuestro estudio y de otros queda claro que la interrupción causada por la pandemia ha provocado muertes evitables tanto de madres como de bebés, especialmente en países de bajos y medianos ingresos”, dijo Asma Khalil, autora principal del estudio en St. George´s University of London.
Los resultados que muestra la investigación llevada a cabo en varios y diversos países como Brasil, México, Reino Unido, Estados Unidos, China y Dinamarca; ponen de relieve la reversión en el progreso de los controles de los embarazos.
El mundo ha progresado para garantizar la atención prenatal y los partos en establecimientos de salud con personal sanitario, y en los últimos años la atención se ha desplazado hacia el aumento de la calidad de la atención que reciben las mujeres y los bebés.
