Tras 13 años de guerra civil, una ofensiva “relámpago”, derrocó al Gobierno de Bashar Al Assad en poco menos de dos semanas. La ocupación de Alepo, el pasado 2 de diciembre, comenzó a sentenciar el colapso del Estado sirio, que culminó este domingo con la llegada de los insurgentes de Hayat Tahrir al Sham (HTS) a Damasco y la huida del expresidente a un destino desconocido.
La jornada siria comenzó entre la noche del sábado y la madrugada de este domingo, cuando cientos de miembros de las milicias rebeldes comenzaron a llegar a la capital siria.
Luego de unos cortos enfrentamientos con las fuerzas militares del Estado, los insurgentes islamitas entraron a la fuerza en mezquitas, medios de comunicación, espacios políticos administrativos y algunas de las residencias de Al Assad.




Con la noticia del fin del mandato de Al-Assad, que duró más de 24 años, cientos de ciudadanos salieron a las calles a celebrar, en su gran mayoría movilizados por su religión musulmana. Esto se replicó en varias partes del mundo donde habitan inmigrantes sirios, como ocurrió en distintas partes de Alemania.
El cambio de mandato se vio también reflejado en las sedes diplomáticas de Siria al rededor del mundo. Por ejemplo, la embajada de Madrid remplazó rápidamente la bandera que representó a este país por varias décadas, por el estandarte de los rebeldes.
Además de ocupar los distintos espacios gubernamentales, los rebeldes decidieron quemar la Corte Militar de Damasco, una de las instituciones que los musulmanes sirios describían como represivas en el régimen de Al Assad.

En todo el país, los partidarios de los rebeldes celebraron la caída del Estado y la huida de Al Assad al extranjero. Tanto miembros de las fuerzas rebeldes como ciudadanos salieron a marchar por las calles y vandalizaron estatuas, carteles y cualquier otro símbolo del viejo regente.




Las primeras palabras del líder rebelde
Luego de hacerse con el poder, Abu Mohamed al Julani, líder de HTS dio unas palabras públicamente, donde consideró que “hoy se ha limpiado Siria, gracias a Dios y a los muyahidines (militares rebeldes)”, y agregó que la deposición de Al Assad supone “una nueva historia para toda la región“, implicando que su llegada al poder en Siria tendrá un impacto directo en Medio Oriente.

