La Casa Blanca elevó la presión sobre Irán y exigió la reapertura inmediata y sin restricciones del estrecho de Ormuz, incluyendo la eliminación de cualquier tipo de peaje para el tránsito de embarcaciones.

La portavoz presidencial Karoline Leavitt afirmó que el presidente Donald Trump reclama que el paso marítimo se restablezca “sin limitaciones, incluyendo cobros de peajes”, en línea con los mensajes difundidos por el mandatario en las últimas horas.

Leavitt señaló que la administración estadounidense recibió reportes contradictorios desde Teherán sobre la situación en la zona, aunque aseguró que Trump fue informado de que el tránsito ya se encuentra operativo. “Lo que se dice públicamente es diferente de lo que se nos transmite en privado”, sostuvo, al tiempo que mencionó un aumento en la circulación de buques.

En ese contexto, la funcionaria remarcó que la apertura total del estrecho y la entrega del uranio enriquecido iraní son las principales exigencias de Washington de cara a las negociaciones que comenzarán en Islamabad, en Pakistán. Según confirmó, el equipo estadounidense viajará para iniciar conversaciones directas este sábado.

La portavoz también defendió el accionar militar de Estados Unidos durante la llamada Operación Furia Épica y aseguró que se cumplieron los principales objetivos. “La capacidad militar y nuclear de Irán ha sido retrasada por años”, afirmó, aunque reconoció que aún quedan recursos en el arsenal iraní.

Según explicó, la presión ejercida en el conflicto fue determinante para que Irán aceptara reabrir el estrecho y presentara una propuesta “más razonable” para negociar, luego de que un primer plan fuera rechazado por considerarlo “inaceptable”.

Consultada sobre la posibilidad de que Estados Unidos obtenga beneficios económicos por el paso de buques, Leavitt confirmó que es una opción planteada por Trump, aunque aclaró que la prioridad inmediata es garantizar la libre circulación sin costos.

Finalmente, describió la situación en Irán como “frágil” y pidió cautela ante versiones sobre nuevos movimientos militares. Además, confirmó que las negociaciones tendrán una duración inicial de dos semanas, condicionadas a que el estrecho de Ormuz permanezca abierto y sin restricciones, requisito que Washington considera indispensable para cualquier avance diplomático.