Donald Trump se mostró duro ante un bloque de un paso estratégico mundial para el comercio de petróleo. Credit: NA

El Estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro absoluto de la guerra en Oriente Medio. Tras una escalada sin precedentes, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su administración está considerando tomar el control total de esta vía marítima, la más importante para el comercio energético del planeta, para garantizar el tránsito de crudo y gas natural licuado.

Un corredor en disputa

El anuncio surge como respuesta directa a las amenazas de la Guardia Revolucionaria de Irán, que en las últimas horas aseguró que no permitirá la exportación de “ni un litro de petróleo” de la región si continúan los ataques de la coalición liderada por Estados Unidos e Israel.

Las ecuaciones y el futuro de la región están ahora en manos de nuestras fuerzas armadas; las fuerzas estadounidenses no decidirán cuándo termina el conflicto“, sentenció el comando iraní en un comunicado oficial.

Sin embargo, desde Washington la lectura es de dominio absoluto. Trump aseguró que, tras los intensos bombardeos de la operación “Furia Épica“, Irán ha quedado sin armada, sin comunicaciones y sin fuerza aérea, lo que facilitaría una intervención directa en el estrecho para evitar un estrangulamiento de la economía global.

La respuesta de Trump a Irán fue fulminante, al asegurar que Estados Unidos responderá “veinte veces más duramente” si Teherán bloquea ese paso estratégico.

El impacto inmediato en los mercados

La sola mención de un posible control estadounidense sobre Ormuz provocó un sismo en las pizarras financieras:

  • Petróleo: el barril de crudo de Texas (WTI) se desplomó de los 115 USD a los 85 USD en cuestión de minutos, ante la expectativa de que el suministro no se interrumpirá.
  • Bolsas: el índice Dow Jones y los mercados europeos cerraron en verde, aliviados por la posibilidad de que el canal de navegación permanezca abierto.

Riesgos de una ocupación marítima

El Estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el Océano Índico, es el único cuello de botella para los mayores exportadores de petróleo del mundo. Una toma de control por parte de EE. UU. implicaría un despliegue naval masivo en aguas territoriales que históricamente han sido patrulladas por Teherán.

A pesar de la supuesta debilidad de la armada iraní mencionada por Trump, el régimen de Teherán continúa lanzando ataques con drones y misiles balísticos contra infraestructura energética en el Golfo, lo que mantiene en alerta máxima a países como Arabia Saudí, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos.

Mientras la diplomacia parece agotada —con el ministro iraní Abbas Araqchi descartando cualquier mesa de diálogo—, el mundo observa con atención el movimiento de las flotas en el estrecho. Si Washington decide finalmente “tomar las llaves” de Ormuz, la arquitectura de seguridad global entraría en una fase desconocida hasta la fecha.

Con información de Infobae y La Voz.