Japón se ha llevado a Tokio el récord de la torre de televisión más alta del mundo. Con sus 634 metros de altura, la Skytree abrió hoy sus puertas a miles de visitantes que, pese a la lluvia, se agolpaban para disfrutar de las vistas de sus dos plataformas panorámicas, a 350 y 450 metros respectivamente.

Que una torre de tales dimensiones se alce en un país como Japón, con un elevado riesgo sísmico, es un “importante mensaje al mundo”, decía el ministro nipón de Infraestructuras, Takeshi Maeda, citado por medios locales. Según afirman los constructores, la Skytree habría sobrevivido el fatal terremoto del 11 de marzo de 2011.

Los 65.000 millones de yenes (643 millones de euros/822 millones de dólares) que ha costado la Skytree están destinados a mejorar las comunicaciones por televisión y radio de la ciudad. El complejo alberga restaurantes, negocios, oficinas, un acuario y un planetario. 

Cuatro rápidos ascensores conducen a los visitantes en 50 segundos a la primera plataforma con vistas. Desde allí, en otros 30 segundos se llega a la siguiente plataforma. Allí, a 450 metros de altura, hay una pasarela transitable, la galería Tembo, donde uno tiene la sensación de flotar en el aire. 

Para destronar a la vecina China, los japoneses elevaron su torre unos metros por encima de los 600 que tenía la Canton Tower de Guangzhou. Con ello, la Skytree se convierte en el segundo edificio más elevado del mundo después del Burj Khalifa, en Dubai, con sus 828 metros de altura. 

A fin de proteger la Skytree ante el riesgo de terremotos, se han utilizado las tecnologías más modernas junto con métodos tradicionales, como la estructura en cinco pisos de las pagodas. Estos antiguos edificios nunca han sido derrumbados por un sismo. 

La altura total de esta torre con forma de aguja esconde un juego de palabras en japonés: los números 6,3 y 4 pueden leerse como “Mu-sa-shi”, el antiguo nombre de la región que rodea al actual Tokio. En el interior de la moderna construcción hay también imágenes que intentan revivir lo viejo, y que entre otros muestran el barrio de Sumida, donde se alza la Skytree. 

Hasta el siglo XIX, Sumida era un barrio para el ocio de Edo, como se llamaba anteriormente Tokio. Los empresarios de la zona, hoy más bien apagada, esperan un nuevo renacimiento. Algunos incluso ansían que la Skytree ayude a Japón a insuflar aire nuevo, como ocurrió tras la inauguración de la antigua torre de telecomunicaciones, la Torre de Tokio, en 1958. 

En el primer año, los gestores esperan tener unos 32 millones de visitantes. El objetivo es que la Skytree atraiga el turismo y se convierta en un motor para la reconstrucción del país tras el devastador terremoto y tsunami, señala el ministro Maeda. 

Pero no faltan tampoco las voces críticas: los vecinos se quejaban hoy ante las cámaras de televisión de las basuras que dejan los visitantes, que suben a las escaleras de otras casas cercanas para fotografiar la torre. 

La Skytree abre sus puertas en un momento en el que el endeudado Japón hace frente a enormes problemas económicos y sociopolíticos. Precisamente hoy, la agencia de calificación Fitch bajó la calidad crediticia nipona, que pasó de “AA-” a “A+”, con perspectivas negativas.