Fuentes oficiales confirmaron que hay al menos un argentino entre las víctimas fatales del accidente ferroviario que ocurrió este miércoles por la mañana en Toledo, España. La tragedia, que dejó al menos 68 muertos y más de 100 heridos, se produjo cerca de la estación de Urda.
A la confirmación de la muerte del compatriota -cuya identidad aún no es dada a conocer- se suma la angustiante situación de otro argentino: Agustín Randazzo, de 51 años y residente en Madrid desde 2002, es intensamente buscado por su familia. Viajaba en el vagón 8 del convoy siniestrado y no tienen noticias de él desde la colisión.
El accidente ocurrió a las 8.54 (hora local), cuando una formación AVE chocó por detrás contra un tren de la empresa Iryo que había quedado detenido en un tramo entre las localidades de Mora, Orgaz y Urda. El ministro de Transportes español, Óscar Puente, atribuyó la colisión a una “orden errónea”: “Se da una orden para que reanude la marcha, se tiene un tiempo para corregir esa decisión, no se corrige y se produce el impacto con otro tren que estaba detenido”.
El operativo de rescate continúa a contrarreloj. La Guardia Civil trabajará durante toda la noche para localizar a posibles víctimas que permanezcan dentro de los vagones, con drones equipados con sensores térmicos y maquinaria pesada para retirar los restos de las formaciones. De los 107 hospitalizados, 18 permanecen en estado crítico.
La tragedia generó una ola de conmoción. El jefe de Gobierno español, Pedro Sánchez, decretó luto nacional: “Toda España está de luto. Expresamos toda nuestra solidaridad y empatía con las familias de las víctimas”. El rey Felipe VI se manifestó “conmovido” y la Unión Europea dispuso que sus banderas ondeen a media asta hasta el fin de semana. “Europa llora con vosotros”, expresó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Se trata de la segunda tragedia ferroviaria en España en menos de un año. Las autoridades ya iniciaron las investigaciones para determinar las causas exactas del choque, mientras crece la presión política por esclarecer lo ocurrido.
