Las células madre han supuesto una revolución en el campo de la ciencia tras su aplicación a distintas patologías, y a la vez han creado un ambiente de optimismo entre las comunidades médicas y de asociaciones de enfermos que ven en este avance una esperanza de curación.
A pesar de los éxitos notables, producidos en distintas especialidades clínicas, algunos expertos se han mostrado precavidos ante la relatividad de estos avances y aseguran que queda todavía mucho camino por recorrer.
Mientras tanto, la Sociedad Internacional para la Investigación de Células Madre (ISSCR, por sus siglas en inglés) ha alertado en un informe sobre la supuesta eficacia de algunos tratamientos para sanar enfermedades tan graves como la diabetes mellitus, la esclerosis o las lesiones irreversibles de la médula espinal. Centros médicos de dudosa reputación cobran cifras astronómicas a enfermos que acuden a ellos para someterse a terapias que no dan resultados.
La prensa española ha recogido testimonios de personas que se han dejado arrastrar por este “turismo de células madre” y han acudido a clínicas de Alemania, Holanda, Japón, China o Rusia, donde, después de desembolsar miles de euros y permanecer ingresados hasta dos y tres semanas, regresaron a su casa sin dinero y sin haber mejorado de su enfermedad.
Las célula madres son definidas científicamente como células progenitoras, autorrenovables y capaces de regenerar uno o más tipos celulares diferenciados.
Existen dos grupos de células madre. Por un parte, están las embrionarias, derivadas de la masa celular interna del embrión en estadio de blastocisto (7-14 días) y con una extraordinaria capacidad de regeneración. Y por otra, las orgánico-específicas, también conocidas como multipotenciales y capaces de originar las células de un órgano concreto tanto en el embrión como en el adulto.
interacción necesaria. El director del Centro de Investigación en Medicina Regenerativa de Barcelona, Juan Carlos Izpisua, aseguró a Efe que las células madre de origen embrionario tienen más potencialidades que las que provienen de tejidos adultos, aunque ambas “no deben ser excluyentes”, pero aclaró que su equipo de investigación trabaja con ambas, porque su interacción “es necesaria para el desarrollo científico”.
La diferencia está en que el potencial de diferenciación de las células madre adultas es “más restringido” y, por lo tanto, estas son capaces de dar lugar a un número menor de tipos celulares que una embrionaria, “que puede generar todas las células del organismo”.
El experto pone como ejemplo el descubrimiento que ha efectuado su equipo sobre la curación in vitro de la anemia de Faconi, una enfermedad de origen monogénico, a partir de células madre adultas. Sin embargo, este avance no puede trasladarse al hombre, porque han observado que estas células han sido conseguidas mediante una metodología que, si bien cura la citada patología en ratones, “muy posiblemente induciría la aparición de tumores cancerígenos”.
Por lo tanto, agrega, “hasta que no se conozca cómo evitar el cáncer, se necesitará saber por qué las células embrionarias producen menos tumores que las adultas cuando son reprogramadas”.
Izpisua recuerda, además, que “todo lo que se ha aprendido” en el campo de la Medicina Regenerativa ha sido a partir de las células madre embrionarias “que estaban congeladas y que iban a ser descartadas”.
El especialista español considera que aún falta mucho para poder llevar la investigación básica a la clínica diaria mediante el trasplante celular. En cambio, ve más posible que en los próximos años los avances en este ámbito de experimentación ayuden a obtener “nuevas familias de fármacos” que permitan curar o aliviar enfermedades hoy no tratadas.
Otro investigador español en este campo, Guillermo Antioolo, director de la Unidad de Genética, Reproducción y Medicina Fetal del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, destaca que el ojo, en especial la retina, es un órgano excepcional para investigar terapias avanzadas basadas en células madre embrionarias.
“El ojo es un espacio aislado donde se pueden controlar y medir perfectamente tanto los efectos positivos como los adversos de estas terapias”, añade.
Además, el hecho de que la retina esté compuesta por neuronas especializadas convierte a estas células en una diana idónea para comprobar el efecto de las terapias basadas en células madre embrionarias.
síndrome parry-romberg.Un ejemplo de éxito de esta nueva terapia ha tenido como escenario los quirófanos del Hospital Vall Hebron de Barcelona, en el que, por primera vez en Europa, un equipo de cirujanos realizó en febrero del 2009 dos operaciones con células madre y regenerativas adultas extraídas del tejido adiposo de los pacientes –dos adolescentes de 13 años–, para reconstruir sus rostros, afectados de graves deformaciones como consecuencia del síndrome de Parry-Romberg que padecen.
Las intervenciones, llevadas a cabo con éxito y sin efectos secundarios por un equipo de los servicios de Cirugía Plástica y Quemados, consistieron inicialmente en punciones milimétricas en el abdomen tanto del muchacho como de la muchacha intervenidos. Posteriormente, a través de cánulas de liposucción, se aspiró la grasa que se depositó en esa zona.
Según Elena Arana, cirujana que participó en las intervenciones, de esa grasa se extrajeron células estomacales, “las más puras y con mayores propiedades regenerativas”, que se mezclan con el tejido adiposo para su reimplantación inmediata en el paciente, en una operación, no muy complicada técnicamente, pero que dura entre cuatro y cinco horas.
Los menores intervenidos presentaban una hemiatrofia facial grave, provocada por el síndrome referido, una enfermedad “rara”, que afecta sólo a entre 3 y 5 de cada 100.000 niños y que se suele presentar en las dos primeras décadas de vida, caracterizada por un desgaste de los tejidos blandos y disfunciones neurológicas con pequeños ataques de corazón y dolor que irradia a pómulos, nariz y boca.
Los afectados por esta enfermedad, de la que se desconocen las causas y que suele incidir en la mitad izquierda del rostro, experimentan contracciones en la piel y atrofias en el cartílago, músculos y huesos, a la vez que el color de la zona lesionada tiende a ennegrecer o emblanquecerse.
La nueva técnica con células madre, que regenera tejidos y consigue una mejor simetría facial, sólo se puede aplicar una vez que se tiene constancia de que la enfermedad ya está estabilizada, según el jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del hospital, Joan Pere Barret.
Jaume, el adolescente sometido a esa operación, dijo hace unos días a periodistas que se encuentra “muy bien y contento” y que ha ido recuperando la sensibilidad en la parte de su rostro afectado por el síndrome Perry-Romberg, que se le manifestó a los cinco años.
Barret ha recalcado que el objetivo de esta nueva tecnología “es conseguir regenerar o reparar enfermedades congénitas con esta terapia celular con la mínima agresión quirúrgica posible” y que los beneficios de esta terapia se pueden trasladar a cualquier otra atrofia de tejidos blandos.
De hecho, el Hospital Doce de Octubre de Madrid ya ha utilizado una técnica similar para reconstrucción mamaria y para la mejora de la función cardíaca en el miocardio. Barret ha añadido por su lado que se está investigando sobre la capacidad de estas células para regenerar las dermis en quemados.
no generar falsas expectativas. Bernat Soria, ex ministro español de Sanidad y científico de dilatada trayectoria, aboga porque no se creen falsas expectativas sobre los éxitos terapéuticos de estas investigaciones.
El ex ministro recuerda la complejidad de estos trabajos y su estadio inicial y defiende “una actitud ética” al informar a la opinión pública sobre los éxitos terapéuticos de estas investigaciones, para no generar esas falsas expectativas.
“Nadie puede afirmar que la diabetes tenga curación, y mucho menos la fecha en la que se va a curar”, manifiesta Soria.
El experto admite, por otro lado, que ciertos sectores de la sociedad rechacen estas investigaciones por considerarlas “que no son naturales”, pero recuerda que tampoco se consideró natural la aspirina cuando se descubrió y que ahora se acepta el matrimonio entre homosexuales en numerosos países –entre ellos España–, cuando en su etapa de estudiante de Medicina, la homosexualidad estaba incluida en el listado oficial de enfermedades psiquiátricas de Estados Unidos.
“Un sector de la sociedad ve con dificultad estos cambios, que, además, se están produciendo a mucha velocidad, pero son reticencias culturales o ideológicas, no científicas”, señala Soria.
Natividad Cuende, directora de la Iniciativa Andaluza de Terapias Avanzadas, manifiesta de su lado que “sólo estamos en los albores” de estas investigaciones y advierte: “El camino que nos queda por recorrer es muy largo”.
La especialista pide a los sectores sociales implicados una especial sensibilidad a la hora de informar de estos trabajos a las asociaciones de pacientes cuyas enfermedades son incurables, para no generar expectativas terapéuticas infundadas.
“No es cierto que los descubrimientos de hoy vayan a suponer tratamientos mañana”, apostilla Cuende.
Células madre: una esperanza pero no una panacea
La aplicación de este descubrimiento generó optimismo entre los afectados por distintas enfermedades. Pese a esto, los científicos se muestran precavidos.
