TEHERÁN (DPA). Un avión comercial iraní con 168 personas a bordo se estrelló ayer en un campo de la provincia de Qazvin, al noroeste de Teherán, sin que sobreviviera nadie de los que viajaban a bordo, según confirmó un portavoz del Ministerio iraní de Sanidad a la emisora IRIB. El avión de la compañía Caspian Airlines volaba con destino a Erevan, la capital de Armenia, y se estrelló por causas que aún se desconocen 16 minutos después de haber despegado del aeropuerto de Takestán, en la provincia de Qazvin. Ninguno de los 153 pasajeros y 15 tripulantes habría sobrevivido al siniestro.
Entre los fallecidos había diez miembros de la Selección Nacional de judo y el diputado armenio-iraní Leon Davidian, informaron los medios. Reporteros de IRIB dijeron haber visto restos de la aeronave esparcidos en un radio de cientos de metros alrededor del lugar donde el aparato se precipitó a tierra. El jefe de policía de la provincia, Massud Yafarnassab, señaló que todos los ocupantes de la aeronave probablemente estén carbonizados, por lo que será difícil identificarlos. El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, expresó sus condolencias a los familiares mediante un comunicado.
El avión es un trirreactor Tupolev Tu-154. En total, la aerolínea iraní posee cuatro de estas aeronaves rusas. Los primeros Tupolev levantaron el vuelo en 1968. Su apariencia es similar a la del Boeing 727, que hasta la construcción del Boeing 737 era uno de los aviones de alta velocidad más fabricados del mundo. La pequeña aerolínea Caspian Airlines, una asociación empresaria ruso-iraní, comenzó a operar en 1993. Además de vuelos internos ofrece combinaciones a Dubai, Estambul y Kiev.
Su sede está en la capital iraní, Teherán. La flota aérea iraní, que depende en gran medida de la tecnología estadounidense, es una de las industrias más golpeadas por las sanciones internacionales y norteamericanas, que impiden la adquisición de nuevos modelos y repuestos. Algunos de los familiares de las víctimas se congregaron, según testigos, ante el aeropuerto del imán Jomeini en Teherán.
La mayoría estaba traumatizada y no conseguían asimilar que sus parientes están muertos. También en la capital armenia, Ereván, se reunieron cientos de familias. Muchos rompían a llorar, varios gritaban de dolor y otros sufrieron desvanecimientos y tuvieron que ser auxiliados por personal sanitario.
