China dio un nuevo paso en su estrategia de proyección global con la incorporación del Fujian, su portaaviones más avanzado hasta la fecha. Botado en noviembre de 2025, el buque de 80.000 toneladas representa un salto tecnológico frente a las otras dos naves de su flota —el Liaoning y el Shandong— y acerca a Pekín a su objetivo de desafiar la supremacía militar estadounidense en el Pacífico occidental.

Con capacidad para transportar hasta 70 aeronaves, incluidos cazas, helicópteros y aviones de alerta temprana, el Fujian dota a la armada china de mayor alcance operativo y abre la puerta a misiones más complejas y ofensivas.

La nave es el primer portaaviones chino con catapultas electromagnéticas y una cubierta de vuelo plana, una combinación que hasta ahora solo estaba presente en los portaaviones estadounidenses. Esta tecnología permite lanzar aviones más pesados, equipados con mayor carga de combustible y armamento, ampliando la flexibilidad operativa.

Expertos citados por la BBC y The New York Times consideran que el Fujian marca un “hito importante” en la modernización militar de China, que avanza desde un modelo de defensa regional hacia una estrategia de proyección de poder global.

Infografía: El Mundo.

Bajo el liderazgo de Xi Jinping —quien impulsó personalmente el diseño del buque— las fuerzas navales chinas crecieron a un ritmo acelerado y ya superan a EE.UU. en cantidad de embarcaciones.

La incorporación del Fujian reaviva el debate sobre la seguridad en la región del Indo-Pacífico, especialmente en torno a Taiwán, territorio que China considera propio y cuya defensa está respaldada por Washington.

Analistas del Hudson Institute advierten que el portaaviones podría apoyar operaciones anfibias y presionar la línea defensiva oriental de la isla. No obstante, especialistas remarcan que sus motores diésel, la ausencia de puertos de ultramar y la necesidad de reabastecimiento frecuente limitan su capacidad para sostener operaciones prolongadas lejos del territorio continental.

También destacan que, pese a los avances, la experiencia de combate china sigue siendo muy inferior a la de Estados Unidos, que opera 11 portaaviones nucleares y acumula décadas de despliegues militares globales.

A futuro, tanto China como Estados Unidos se preparan para una intensificación de la competencia naval. Pekín ya trabaja en un cuarto portaaviones, posiblemente de propulsión nuclear, mientras que Washington continúa modernizando su propia flota.

Pese a las dudas sobre la relevancia estratégica de los portaaviones en un escenario marcado por misiles hipersónicos y drones autónomos, expertos coinciden en que estas plataformas seguirán siendo centrales en la disputa por la influencia global.

“Las amenazas son relativas y existen para ambas partes”, advierten desde el Instituto de Investigación de Defensa de Taiwán, que anticipa una nueva etapa de carrera armamentística marítima entre las dos potencias.

Con información de la BBC Mundo.