La crisis sanitaria en la República Democrática del Congo (RDC) ha alcanzado un nivel crítico. Según los últimos informes del Instituto Nacional de Salud Pública, el brote actual de ébola se ha consolidado oficialmente como el más letal registrado en la historia de la nación, elevando la cifra de muertos a 2.325 personas.
El panorama se agrava ante el rápido aumento de los contagios. En las últimas 24 horas, las autoridades han reportado 101 nuevos casos, lo que eleva el total de infectados a 4.945 personas. Con estas cifras, la epidemia —la decimoséptima registrada en territorio congoleño— ha superado finalmente el récord previo de 2.299 decesos que se produjo durante el período 2018-2020.
Un desafío sin precedentes para la salud pública
Los expertos en salud han encendido las alarmas no solo por el volumen de víctimas, sino por las características técnicas de esta emergencia:
- La cepa circulante: se ha identificado que la variante que recorre el país es la cepa Bundibugyo.
- Limitaciones médicas: a diferencia de otros brotes, esta variante presenta una dificultad añadida: no existen tratamientos ni vacunas disponibles específicamente diseñados para frenar esta cepa.
El virus, altamente contagioso, se transmite mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas, sean estas vivas o fallecidas.
Los síntomas incluyen fiebre alta, vómitos, diarreas severas y, en las etapas más críticas, hemorragias internas y externas, lo que dificulta significativamente la contención y el tratamiento de los pacientes.
Comparativa regional
Aunque la situación en la RDC es alarmante, los datos globales sitúan este brote un escalón por debajo de la crisis sanitaria que sacudió a África Occidental entre 2014 y 2016. En aquel entonces, los países de Guinea, Liberia y Sierra Leona enfrentaron una catástrofe que dejó 28.616 casos y 11.310 fallecidos.
La comunidad internacional y los organismos de salud mantienen una vigilancia estrecha sobre la evolución de este brote en el Congo, mientras los equipos de protección civil y personal médico trabajan contra reloj para intentar mitigar la propagación del virus en las zonas más afectadas.
Con información de France 24.
