Mendoza es una tierra pródiga en contradicciones. El costo de vida para una familia implica que, mes tras mes, sea un tremendo esfuerzo. Ya casi está al borde de los 200.000 pesos para satisfacer necesidades que están fuera de ser un lujo.
Hablamos de comer, movilizarse, ir a la escuela o al trabajo y pagar los servicios. La inflación nos cobra por donde queramos o podamos movernos, de acuerdo con las cada vez más estrechas posibilidades. Un incendio ocurrido en Tunuyán vuelve a mostrarnos de manera trágica y dolorosa todo lo que hay que resolver en materia de desigualdad y en el simple hecho de contar con una calefacción segura. ¿Hay algo de todo lo que se pierde, entre ellos, la vida, que pueda torcer la realidad de una provincia ya sumida en una campaña propia de las burbujas políticas?
Como decíamos, Mendoza es tierra de paradojas, por lo que también hay oportunidades. Es la historia de una orquesta infantil de un barrio del oeste de Capital, al que le sobra vulnerabilidad, que logró cumplir su sueño. Hay, pese a los contrastes que muestra ese tipo de barriadas populares, esfuerzo por demostrar que otra historia es posible.
