La desaparición de Johana Chacón hace cinco años deja hoy en evidencia las idas y vueltas en el terreno judicial, sobre todo, la importancia de que los jóvenes puedan informarse y conocer más de cerca lo que vivió esta chica lavallina, para desterrar estereotipos y desnaturalizar las agresiones. Es clave que niños y adolescentes tengan la posibilidad de debatir sobre estos casos, ligados a la violencia de género, para que no se repitan. Por eso, debe quedar en claro que ningún tipo de acciones que atenten contra su integridad física y psicológica puede tener lugar, y que, ante todo, debe primar el diálogo y la solidaridad. El caso de Johana también mostró el desinterés inicial en profundizar la investigación, por lo que recordarla y mostrar el contexto en el que vivía es una buena manera de bregar por el cambio y el compromiso de todos, a la espera de que se haga justicia.
Recordar a Johana, un paso necesario
