Han pasado dos meses y el tren de pasajeros desde Retiro a Mendoza no ha llegado a Palmira. La promesa de que regrese un medio de transporte que, en otras épocas, generaba recursos y dinamizaba la economía, se suma a una cadena oficial de mensajes que no parecen tener ninguna concreción. Y la fuente es la misma y sin ponerse colorada. Para dar cuenta de lo atrasado que está el país en materia ferroviaria, cabe señalar que Chile anunció recientemente que modernizó su sistema con trenes que alcanzarán los 160 kilómetros por hora y serán los más rápidos de la región. No es una cuestión romántica.
Se trata, en el fondo, de diversificar la oferta para los usuarios que quieran trasladarse, ya sea por gusto o porque su bolsillo así lo permite, por las vías, en lugar de una ruta o el aire. Estas promesas sin cumplir se suman a otras que se escucharon por Mendoza cuando todo era risas y la inflación no desguazaba los planes electorales. Huelga decir que ni siquiera se ha llenado el vacío que dejó el anterior titular en el cargo y que coordinaba en Mendoza la reparación de la infraestructura. Concretamente, por la campaña. ¡Qué tremenda síntesis de lo que cuesta la modernidad a Mendoza y al país!, ¿no?
