En una campaña electoral marcada por nuevos jugadores en la oferta electoral, con candidatos que, más que arreglarle la vida a la gente, intentan romper con promesas para la tribuna, las elecciones que se realizaron en siete departamentos dan una pauta de cómo votan los mendocinos. Se trató de comicios muy sectorizados, donde el vecino privilegió saber cómo resolverían sus problemas diarios. Que no son pocos: si el estado de las calles no nos hace perder una rueda en el camino, si el camión recolector pasa a horario para levantar la basura, si las plazas están bien y permiten disfrutar sin problemas, si realizar algún trámite en el Municipio no es una aventura.

Es la política más cercana a los electores y, por ende, tiene que volar bajito, sabiendo qué es lo que se necesita en cada comunidad. Por ende, no se le puede mentir a quien en su cotidianidad sabe lo que cuesta vivir con una buena calidad de vida o, por el contrario, sufre la falta de compromiso de los dirigentes, que tienen sobre sus espaldas la responsabilidad de los municipios.

No hay lugar para experimentos. Por lo tanto, a quienes se les haya dado un nuevo voto de confianza por primera vez para esta tarea, no pueden desconocer esta premisa. Los electores no son ingenuos ni se dejan llevar por las narices.