Los mendocinos hemos vivido varias horas de angustia y tensión debido a los intentos de saqueo a comercios durante el fin de semana. Son circunstancias que representan lo peor de un país jaqueado por una crisis que, evidentemente, no es sólo económica, aunque esa sea la puerta de entrada.
No debe haber habido comerciante que la haya pasado sin temor, cargado de un estrés y nervios por la incertidumbre de encontrarse con la violencia golpeando abruptamente la persiana de su negocio. Todo el trabajo puede perderse en cuestión de minutos, sin que se tenga en cuenta el esfuerzo que implica hoy en día mantener una empresa, por más pequeña que sea.
Por eso, no fue un buen signo que algunas figuras políticas hayan salido por las redes sociales a tratar de pescar algún par de votos perdidos, condenando lo sucedido o postulando que tienen la receta para que estas situaciones no ocurran. Es lamentable que estos acontecimientos se conviertan en un botín electoral con comentarios desafortunados y eslóganes huecos.
No hay lugar para los oportunistas, que no miden ni se interesan por la gravedad de los hechos.
