El Gobierno de Mendoza ya definió el uso que tendrán los fondos de Portezuelo del Viento. Se usarán para respaldar financieramente proyectos concernientes al agua y la energía. No es una definición menor, sino estratégica porque apunta, precisamente, sobre un déficit actual en dos materias relevantes para la vida y la economía.
La masa de dinero que estará disponible para cuando se completen los envíos de Nación será una torta formidable de recursos de los que muy pocas veces un Estado provincial puede disponer.
Por ende, todos los proyectos que se presenten tienen que estar debidamente justificados, ya que si además de agua y energía, lo que faltará en líneas generales es plata, siguiendo la línea discursiva del ajuste que propuso Nación.
La discusión política que se está armando a partir del anuncio de la Provincia será resuelta en la Legislatura. Pero tiene que contar con el sufiente consenso porque no son los millones de la política, sino de los mendocinos. Estos recursos harán crecer colmillos a muchos en beneficios de unos pocos. Y no puede ocurrir.
Los fondos de Portezuelo se transformaron en esa bala de plata que tienen los gobiernos una vez al año. Tienen que apuntar bien. No puede desperdiciar ese tiro. De otra forma, será como dispararse en el pie.
