La Casa Rosada ha pedido a los argentinos que una vez más tenemos que hacer un sacrificio por un futuro mejor, sin inflación, al menos.

Las medidas que se han aplicado con el nuevo gobierno son realmente duras para una gran parte de la población. Es otro momento de ajuste, que recae más sobre unos que sobre otros, por esto, es oportuno recordar que son instancias en las que la dirigencia política no sólo tiene que ser, sino que también tiene que parecer. Predicar con el ejemplo, dicho de manera concreta. Pero las viejas mañas se actualizan, aunque algunos estén dando sus primeros pasos en la función pública y no tengan problema en designar a familiares para cargos políticos en el Congreso. O, incluso, otros se relajen a tal punto que la Legislatura permita a uno de sus representantes sesionar desde las cristalinas aguas del caribe mexicano. O los constantes cruces de veredas en apenas un año porque a un grupo de concejales no les autorizaron nombrar a sus parientes en la municipalidad.

Da la sensación de que hay representantes que no entendieron el momento que transitamos ni que lo que se exige hoy de ellos es aún mayor que en otras circunstancias.

La política siempre podrá hacerse un ocho para justificar o, simplemente callar.
A los ciudadanos nos queda el sacrificio y una cuota grande de vergüenza ajena, que es la que deberían tener nuestros legisladores para evitar los papelones.