El paso internacional a Chile en Mendoza es el más importante con salida a los puertos del Pacífico para los productos de las economías de esta región. Es por eso que tiene que estar dotado de una infraestructura de servicios que permita al circular por este corredor no se convierta en una pesadilla. Ya la cordillera hace lo suyo, tanto en verano con las lluvias como en invierno con las nevadas que producen la suspensión del tránsito, a veces, por varios días.
A fines de la semana pasada, un funcionario del Gobierno nacional se tomó el trabajo de revisar cuáles son los principales problemas que tienen tanto los particulares que viajan como los transportistas que llevan mercaderías. Encontró más de un problema que se transforma en escollo para tener aduanas modernas y ágiles. Incluso del lado chileno.
Quienes siguieron ese proceso de revisión en las tres principales paradas aduaneras sobre la ruta 7 relevaron la cantidad de pequeñas fallas que, acumuladas, muestran que la planificación entre ambos países para tener un sistema de control integrado adolece en muchos aspectos, por empezar, la duplicación de trámites.
Sólo del lado argentino hay problemas que van desde la señalización hasta de la voluntad para hacer mejor las cosas, sin dejar de lado que también a esta altura hace falta ciertas obras de infraestructura vial, algunas de ellas, paralizadas luego de haber arrancado en la anterior gestión.
Tener un sistema integrado entre ambos países que comparten la cordillera no ha sido sencillo ni salió de un día para otro. Es probable que en el día a día haya más de una discusión y recelos. Pero se consiguió. Ahora, hay que hacer el esfuerzo por mejorarlo.
