Reactivar la mina de Potasio Río Colorado ha supuesto un esfuerzo por parte de la administración provincial.
En principio, es una buena noticia, porque permite darle una alternativa laboral a un departamento como Malargüe, rico en recursos, pero que sufrió bastante con el cierre, diez años atrás, cuando la firma brasileña Vale decidió marcharse.
También hay algo que puntualizar: el secretismo para revelar en qué manos quedaría el yacimiento de sales de potasio y la infraestructura.
La otra cuestión a tener en cuenta es el control sobre la sociedad que, a partir de ahora, tendrá a su cargo la producción, concretamente, para no reiterar experiencias pasadas, cuando los anuncios fueron con bombos y platillos, pero la inversión final fue nula.
La idea es que se produzca, haya trabajo, se exporte y genere dólares para la Provincia.
Por eso, será importante que los órganos de control funcionen para que el Estado no salga perdiendo, porque está en juego el patrimonio de los mendocinos. Sólo así será histórico.
