River le gana a Boca en un Monumental repleto de pasión, en una nueva edición del partido que paraliza al fútbol argentino.
El primer gol que desató la locura en Núñez fue obra del juvenil Franco Mastantuono, quien a los 25 minutos del primer tiempo sacó un formidable tiro libre para abrir el marcador. Por su parte, el delantero Miguel Menentiel empató el partido a los 38 luego de un pase que partió del fondo. A falta de pocos minutos para el final del primer tiempo, Sebastián Druissi volvió a marcar para el local.
El Superclásico no solo se vive en el campo de juego, sino también en las tribunas. Desde temprano, los hinchas del “Millonario” ofrecieron un recibimiento imponente: más de 50 mil banderas flamearon en las cuatro tribunas, acompañadas por globos, tiras de tela y los históricos telones que recuerdan la grandeza riverplatense.
Bajo la consigna “el recibimiento lo hacemos entre todos”, los fanáticos se organizaron durante semanas para preparar una fiesta inolvidable. El despliegue incluyó la camiseta gigante con la leyenda “El más grande de la historia” y el telón de los ídolos, dos emblemas de los grandes partidos en Núñez.
En el campo, el equipo de Marcelo Gallardo asumió el protagonismo desde el inicio, con una presión alta que incomodó a Boca y encontró recompensa en el talento de Mastantuono. El zurdazo del juvenil se clavó en el ángulo y encendió el primer grito de la tarde.
Sin embargo, el equipo de Fernando Gago logró la igualdad en un encuentro apasionante. El delantero uruguayo Menentiel corrió, enfrentó a Franco Armani y desató la locura del equipo visitante.
A falta de cinco minutos para el cierre del primer tiempo, el delantero Sebastián Driussi volvió a adelantar al local, marcando frente a la hinchada.
