Un nuevo escándalo se desató en el ámbito del fútbol español, en este caso relacionado con la organización del Mundial 2030, cuya sede comparten los dos países de la península ibérica.
El diario El Mundo difundió un audio de la reunión en la que se evaluaban las ciudades candidatas para acoger 11 de las 20 localizaciones de la máxima competición internacional, del cual se deduce una presunta manipulación de la clasificación.
La polémica alcanzó incluso el ámbito político, con un alcalde pidiendo explicaciones a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).
El 25 de junio de 2024 se celebró una reunión en la Ciudad de Fútbol de Las Rozas, en Madrid, donde los evaluadores debían puntuar las candidaturas de las ciudades que se postulaban para albergar los encuentros de la cita deportiva.
La primera clasificación incluía en el último lugar de los 11 elegidos a la ciudad de Vigo, en Galicia, con una puntuación de 10,20. A continuación, pero fuera del listado de las escogidas, se situaba San Sebastián, en el País Vasco, con 10,12 puntos.
Sin embargo, tan solo dos días después, la puntuación varió. De este modo, la candidatura gallega quedó fuera en favor de la vasca, que había pasado a tener una puntuación de 10,6026. La oscilación tuvo lugar sin que se volviera a reunir el equipo evaluador.
Entonces, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, puso el grito en el cielo.
“Presentamos un proyecto magnífico, tan extraordinario que fue admitido en el primer listado de ciudades sedes del mundial. Y 48 horas después de que Louzán [presidente de la RFEF] lo tuviera, Vigo se cayó de la lista. A Vigo lo quitaron, Vigo desaparece y deja de ser una sede del Mundial”, expuso el martes.
Fue “un proceso oscurantista y absolutamente inadmisible”, protestó.
El escándalo se cobró el puesto de María Tato, quien renunció a la presidencia del Comité de Organización del Mundial 2030 ante la RFEF, después de entregar el informe sobre los baremos y los criterios aplicados a la selección de las sedes del campeonato.
“Yo he decidido apartarme porque básicamente no soy capaz de estar en este foco y no quiero continuar”, argumentó en declaraciones al programa El Larguero.
Toda esa situación tuvo sus coletazos judiciales y los medios internacionales pronto recordaron a Luis Rubiales, quien podría ser algo así como “el besuqueiro” español.
