El mal perder del Sevilla no solo se vio reflejado durante el tiempo suplementario del partido contra el Barcelona, en la que Julen Lopetegui y varios jugadores increparon al árbitro por lo que consideraban una mala actuación, obviando los 2 claros penales que Sánchez Martínez no pitó a favor del Barça por unas manos de Ocampos y un codazo de Diego Carlos a Braithwaite.

Además, ningún jugador del Barça había olvidado lo acontecido en los dos partidos del Sánchez Pizjuán, en los que los sevillistas se emplearon con dureza contra Messi, además del penal sobre Jordi Alba que Mateu Lahoz, incomprensiblemente, sacó fuera del área. Y por si fuera poco, el ambiente no hizo más que empeorar tras las burlas del Sevilla por la goleada del Barça contra el PSG y tras las imágenes de Monchi llamando llorón a Koeman como si de un aficionado más se tratara.

En un ambiente tan cargado, solo faltó una chispa para que prendiera todo, y ello sucedió al acabar el partido, en el túnel de vestuarios del Camp Nou, tal y como explicó este jueves la Cadena Ser. Al parecer, Pepe Castro, presidente del Sevilla, y Monchi, director deportivo, decidieron bajar al vestuario del equipo al terminar el duelo. El hecho de que los jugadores del Barça volvieran un poco más tarde por haber estado celebrando la remontada provocó que coincidieran. “Siempre ganáis igual…”, afirmó uno de los dirigentes sevillistas.

Lejos de quedarse callado, Leo Messi, capitán y emblema del Barça, les contestó: “Se van calentitos a casa”, lo que todavía enervó más a los dirigentes del Sevilla. Por suerte, el encontronazo no llegó a mayores.