Andrés y Gonzalo, recorriendo la rambla de Katara.

El Mundial Qatar 2022 es el más caro de la historia. No sólo por la multimillonaria inversión que hizo el Estado qatarí en estadios e infraestructura, sino también por los costos de pasajes, entradas y el día a día para los hinchas.

Por eso, varios de los argentinos que viajaron para alentar a la Selección debieron hacer esfuerzos impensados para llegar hasta Doha. Ese es el caso del mendocino Gonzalo Enrico, quien tuvo que vender su camioneta para poder cumplir el sueño de ver a Messi jugando la máxima competición de fútbol.

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Oriundo de Las Heras, Gonzalo realizó una travesía que duró cuatro días junto a un amigo, Andrés -de Guaymallén-, para arribar a destino el sábado 19, un día antes del inicio de la Copa del Mundo.

El martes, ambos estuvieron presentes en la derrota de la Scaloneta ante Arabia Saudita, en el impactante estadio de Lusail, pero son optimistas: “Vamos Argentina el sábado que tenemos que pasar, a meterle”, refirieron.

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Si bien aún no tienen entradas para el choque contra México, esperan conseguir durante estos días, mientras aprovechan para recorrer lugares como la rambla de Katara.

Gonzalo y Andrés están parando en el Barwa Real State, un complejo de departamentos con precios accesibles para los turistas que viajaron al Mundial. Ese lugar se ha transformado en un “ghetto argentino”, pero también hay una amplia diversidad cultural, explicaron los mendocinos.

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“Te terminas relacionado con todas las personas. Salís en la noche a dar una vuelta y te encontrás a un japonés, a otro de Libia, de todos lados”, relató Andrés.

Con respecto a Doha, los cuyanos opinaron que es “impecable y muy limpia” y que “más allá del Mundial, hay una movida cultural en masa” que termina siendo un atractivo más.

Por último, añadieron que están comiendo “sanguchitos” o “cocinando en el departamento” para ahorrar dinero, pero revelaron que los precios de los alimentos “no son desorbitados o mucho más caros que en Mendoza”.