El partido que Brasil y Argentina igualaban sin goles en el Arena Corinthians de San Pablo por las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial Qatar 2022 fue suspendido durante el primer tiempo por la irrupción de funcionarios sanitarios del Gobierno brasileño, que denunció a cuatro futbolistas “albicelestes” por violar la normativa federal de ingreso al país.
Transcurrían cuatro minutos de juego cuando un delegado de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) ingresó a la cancha para notificar a los protagonistas que el partido no podía seguir por la disposición tomada este domingo, pasado el mediodía, sobre Emiliano Martínez, Cristian Romero, Giovani Lo Celso y Emiliano Buendía, los tres primeros titulares en el superclásico.
Inmediatamente, Lionel Messi, junto con Scaloni, se puso a hablar con Neymar y Tite y rápidamente se leyeron sus labios: “Nos vamos”. Estuvo cara a cara con el representante de Anvisa de San Pablo (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria) y le reclamó por la situación, que ingresaran pasados los cinco minutos para interrumpir el juego. ¿Por qué? Por la presencia de Dibu Martínez, Cuti Romero y Lo Celso, quienes según las reglas locales no podían estar porque vienen de Inglaterra
Increíble lo que sucedió en San Pablo. Messi se quejó, puntualmente, porque “hace tres días que estábamos acá, nos estaban esperando. Avisaban y listo”. El capitán e ídolo argentino estaba enojado, como Scaloni. “¿Por qué no fueron a buscarlos al hotel”, reclamó. Y agregó:_ “Estamos hace tres días acá, los habían dejado entrenar”. Todo cara a cara con el de Anvisa, con Neymar y Tité de testigos.
