La ilusión de Godoy Cruz de conseguir su primera estrella nacional chocó este sábado con la dura realidad. El equipo del “Gato” Oldrá quedó eliminado en cuartos de final de la Copa de la Liga ante Vélez, mostrando los mismos errores que se repitieron en sus últimos partidos.
Ese arranque tan impensado como demoledor (seis triunfo y un empate en las primeras siete fechas, sin goles en contra) le permitió al Tomba convertirse en líder absoluto de su zona, ser el primer clasificado a cuartos de final y el equipo que más puntos sumó de los 28 que compitieron en el torneo.
Pero las señales de que algo no andaba bien se empezaron a acumular. La eliminación en la Copa Libertadores ante Colo Colo le puso un freno a ese histórico inicio de temporada y el esforzado triunfo por penales en el clásico ante San Martín de San Juan por la Copa Argentina no se tradujo en un envión anímico y futbolístico necesario para encarar la parte final de la Copa de la Liga.
La frustración tiene varias explicaciones. El nivel del equipo entró en un tobogán, de la mano del desempeño de varios futbolistas clave que también fue de mayor a menor. La solidez defensiva fue desapareciendo y los jugadores que marcaban la diferencia en ofensiva perdieron protagonismo, partido tras partido.
Las estadísticas no mienten. En los primero siete encuentros, Godoy Cruz obtuvo 19 puntos, con 10 goles a favor y ninguno en contra. En los restantes siete, sacó 10 unidades, con 6 tantos a favor y cinco en contra. Así llegó al mano a mano frente a Vélez en San Luis, que se saldó con una dolorosa eliminación.
Como atenuante, Oldrá podrá decir que en un plantel corto, las lesiones complicaron el armado el equipo. Tomás Pozzo, Marcos Montiel, Juan Andrada y Brian Salvareschi eran alternativas importantes que no pudieron estar presentes en los momentos definitorios.
Más allá de ese déficit, el entrenador nunca modificó su idea y esquema. No arriesgó ni negoció el 4-2-3-1, pese a que los rivales le tomaron la mano. Ante un contexto desfavorable, la única herramienta de Oldrá fue sumar delanteros, generando desorden y confusión en un equipo que nunca pudo dar vuelta un resultado: siempre que empezó perdiendo (Colo Colo, Estudiantes, San Lorenzo y Boca), terminó perdiendo.
Otro dato llamativo de este Godoy Cruz fue la incapacidad para aprovechar sus momentos. Por ejemplo, en cuatro partidos (Newell’s, Platense, Boca y Vélez), disputó varios minutos 11 contra 10 por expulsiones de jugadores rivales. Sólo ganó en Vicente López, con un gol agónico.
En los últimos dos, en la Bombonera y San Luis, iba empatando y ambos los perdió. Demasiadas ventajas y errores como para soñar con la primera estrella.
