Godoy Cruz Antonio Tomba no pasa por un buen momento. Y en medio de un presente totalmente inestable, dentro y fuera de la cancha, aparecen decisiones polémicas e inentendibles en un club que parece regalar día tras día parte del respeto que supo ganarse en el fútbol argentino.
El gran protagonismo del representante Christian Bragarnik, la abrupta salida de Jorge Almirón, las críticas públicas del capitán José Luis Fernández al DT Carlos Mayor, la pelea con el Ministerio de Seguridad y la sanción de la AFA por permitir público visitante fueron algunos inconvenientes que sufrió el Expreso durante el semestre.
Jugadores, cuerpo técnico y dirigentes parecen tirar para costados diferentes y no entender cuál es el camino para salir del mal momento. Pero el combo de malas decisiones no terminó ahí, ya que este fin de semana ocurrieron dos episodios que sirven para ilustrar mejor la crisis en Godoy Cruz.
La primera de ellas tiene que ver con la insólita salida del plantel de Emanuel Aguilera. El viernes, el defensor que iba a ser titular ante Newell’s se enteró que debía dejar la concentración en Rosario porque se convertiría en jugador de Independiente de Avellaneda.
Aguilera no había mostrado su mejor nivel en el campeonato, pero tampoco era menos que sus compañeros en esa posición. La decisión de dejarlo ir es, al menos, difícil de entender. Más teniendo en cuenta la grave lesión de Esteban Burgos, el central que se había ganado su lugar en el equipo titular.
¿Tuvo algo que ver Bragarnik? Nadie lo confirmará, pero las dudas y sospechas crecen sobre el empresario que tiene gran incidencia en la dirigencia de Godoy Cruz y representa a Aguilera, Mayor y Almirón, entre otros.
Otro capítulo tuvo como protagonistas a Rubén Ramírez y Claudio Aquino, que se pelearon en pleno partido ante la Lepra rosarina. Inmediatamente Tito pidió el cambio y fue remplazado por Leandro Fernández.

“No tengo amigos”, dijo el goleador del Tomba en el campeonato luego de lo ocurrido en el Coloso Marcelo Bielsa el sábado. Fallaron Ramírez y Aquino, con una actitud poco profesional; y Mayor, el líder del grupo, que permitió que esto ocurriera. La situación dejó muy mal parado al plantel bodeguero. Para colmo, el resultado final no hizo olvidar el mal momento entre ambos jugadores.
Más allá de una levantada desde lo futbolístico, el Tomba ocupa la 15ª posición, sólo ganó 3 de los 13 encuentros disputados hasta el momento y, ni cuando el viento sopla a favor, parece aprovechar las oportunidades de levantar cabeza, como ocurrió frente a Newell’s.
Todo este desorden dentro y fuera de la cancha no auguran un futuro feliz para el Tomba. Por eso, dirigentes, cuerpo técnico y jugadores, deberán pegar un volantazo urgente y enderezar el rumbo de la institución.
