Las caras de los muchachos que ingresaban en fila al césped del estadio Provincial coincidían exactamente con el momento emotivo que vivían, fueron instantes y minutos para contener las lágrimas o para inflar los corazones de energía positiva. Ese domingo 14 de mayo de 1978 quedó en la historia y en las memorias de los mendocinos con la inauguración del gigante del parque General San Martín.
Se inauguró el estadio que iba a ser la sede de algunos partidos del Grupo 4 del Mundial de fútbol de Argentina ’78. Fue una puesta en escena, como una especie de ensayo general, para lo que sería el primer partido entre Holanda-Irán el 3 de junio.
Jugaron los seleccionados de la Liga Mendocina y la Liga Sanrafaelina un partido amistoso, nada menos que frente a 48 mil personas.

Fue la prueba eficiente que esperaban los organizadores desde el brigadier mayor (retirado) Jorge Sixto Fernández, que ocupaba la gobernación de Mendoza en el Proceso Militar presidido por Jorge Rafael Videla, hasta el último empleado o acomodador, que cumpliría esas mismas funciones al mes siguiente.
El boxeador Hugo Pastor Corro se había consagrado campeón mundial de peso mediano en Italia y saludaba al público desde la platea. Por los altavoces se pedía a la gente de las populares, que permaneciera de pie y no se sentara en las gradas, ya que la capacidad de las tribunas Norte y Sur habían sido calculadas para gente que viera el partido en forma parada. Algunos se quejaban, pero obedecieron el pedido, aunque las costumbres de esos tiempos, eran de ver los encuentros sentados en las tribunas.
Nadie pagó entrada, pero no fue entrada libre. Los tickets se debían retirar en las municipalidades mendocinas hasta agotar stock. Las 48 mil entradas fueron distribuidas gratuitamente y la gente ocupó las 12 mil de cada popular, las 16 mil de la platea techada y las 8 mil de la platea descubierta.
El estado completo presentaba un aspecto deslumbrante frente a la sonrisa del comandante de la 8va Brigada de Infantería de Montaña, Juan Pablo Saá, que en esos daba órdenes de arrestos, torturas y desapariciones, y años después, sería acusado de asesinatos de Lesa Humanidad.
Para el combinado de la Liga Mendocina de fútbol, el DT Pastor Acosta Barreiro formó a: Héctor Pedone; Roberto Chavero, Angel Badía, José Vicino, Juan Carlos Millán; Rodolfo Zolorza, Juan Domingo Negrete, Francisco Monardez; Andrés Molina, Carlos Molina y Hugo Olmos. Ingresaron: Dante Pralong por Vicino; Juan C. Gutiérrez por Zolorza y Carlos Quiroga por C. Molina.
En el seleccionado de la Liga Sanrafaelina, el DT José María Machado incluyó de titulares a: Ramón Sánchez Saavedra; Rodolfo Oliva, Isidoro Celucci, Pedro Sartirana, Jorge Pont; Roberto González, José Luis Lapuente, Héctor Díaz; Miguel Ruffini, Juan Carlos Ureta y Elbio Mansilla. Luego ingresaron: Luis Calzada por Celucci y Ramón Ortiz por Ureta.

El árbitro fue Angel Pivetta y sus colaboradores jueces de línea fueron Ernesto Antiga y Pedro Castellino. Sobre los 26 minutos Celucci le cometió una falta a Andrés Molina adentro del área y el penal lo tiró el Taca Chavero que anotó el primer gol en el nuevo estadio, para la Liga Mendocina. A los 30’ Ureta aprovechó un descuido de Zolorza y marcó el empate para los sanrafaelinos. En la segunda parte anotaron a los 4’ Ortiz y a los 6’ González, para darle la ventaja de 3 a 1 a la Liga Sanrafaelina.
El público miraba con asombro el tablero electrónico que tenía la popular Sur, que mostraba letras y números. Era una novedad para Argentina, aunque para otras partes del mundo, lucieran desactualizados, porque en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, y en varios estadios de EE.UU los tableros eran pantallas que reflejaban imágenes en movimiento y a color.
Todos se deslumbraban con la “belleza arquitectónica” ubicada al pie del Cerro de la Gloria, construida en terreno con un hundimiento y unos años antes era parte del Autódromo General San Martín, que recorría precisamente las calles del Parque. Se aprovechó la zona y deslumbraba ver un estadio, en donde en lugar de subir, había que bajar las escalinatas. Obra del ingenio de arquitectos.

Terminado el partido la gente se paraba para apreciar las modernas estructuras y no dejaba de manifestar el agrado por los las zonas de ingreso, los baños, los canteros, los playones y lo que representaba el nuevo estadio Provincial al que se lo comenzó a llamar Mundialista.
Ese 14 de mayo de 1978 los mendocinos se sintieron orgullosos por el estadio. El ensayo salió aprobado.
